viernes, 17 de enero de 2014

Paraje en los Olivos



Por Matías De Rose

Durante gran parte de su obra, Woody Allen retrató a la ciudad de Nueva York a través de sus historias: las personas y sus complejas interrelaciones. ¿Hay mejor manera de darle voz a un lugar que haciendo hablar a sus habitantes? En definitiva, la identidad de cualquier sitio es determinada por su historia pero también por su gente y sus costumbres. Con todo el respeto que merecen este genio del cine y su musa, yo no voy a pretender contarles la historia de ningún hipocondríaco inseguro de sí mismo ni algún misterioso asesinato en la ciudad. Pero sí creo que, mucho más modesto, el barrio de Olivos en la zona norte del Gran Buenos Aires, tiene historias que, como las de Alvy Singer o Isaac Davis, merecen un protagonismo especial.
Olivos, que tiene una superficie aproximada de 7,7 kilómetros cuadrados, es el barrio más antiguo y más poblado del partido de Vicente López, con cerca de 85 mil habitantes. Su historia se remonta al 19 de febrero de 1770, fecha que figura en el acta del Cabildo de la Ciudad de Buenos Aires y que registra el primer nombre que recibió la zona: Paraje de los Olivos, debido a los árboles de olivos que había plantado en la zona el capitán español Domingo de Acassuso, los cuales facilitaban la identificación del barrio en las cartografías. Una franja en la periferia norte del Río de la Plata que se dividía entre las grandes concesiones de lotes y la construcción de un muelle, una catedral y una plaza que el día de hoy son un emblema viviente. Al poco tiempo, se asentarán en la zona -según el censo de 1815- 45 familias de labradores, tres pulperos y un panadero.
Con el correr de los años, el barrio fue cambiando de nombre: lo llamaron “Pueblo Mitre” o “Mitre de los Olivos”, hasta el 22 de junio de 1863, fecha en la que se celebra oficialmente el nacimiento de Olivos por motivo de la llegada del Ferrocarril del Norte. El primer objetivo del ramal ferroviario era transportar la producción de las huertas hacia la ciudad . Con el tren llegó el telégrafo, las comunicaciones y cada vez más familias que querían poblar estas tierras.
Para muchos, este es un barrio para pasar los fines de semana y disfrutar de las tardes de sol en el río, donde cualquier domingo se amontonan familias y aficionados al deporte. En Barrio Golf -una de las seis divisiones de la localidad, además de Olivos Bajo, Roche, Center, Loma de Roca y Barrio Gándara- hay un promedio de diez colillas de cigarrillos por cuadra tiradas en la acera antes de que el barrendero las recoja cada mañana. Recibe ese nombre en referencia a un remoto campo de golf que ocupaba todo este terreno. Mi casa, según los más antiguos, está edificada exactamente donde el juego llegaba a su fin: el hoyo número 18.
En la avenida Maipú, la principal del barrio pero que también atraviesa a las localidades de Martínez, La Lucila y Vicente López, me encuentro con comercios para todo antojo: cientos de locales de indumentaria, casas de tatuajes, salas de ensayo, comiquerías, sex shop... Además hay un perímetro de bares y discoteques que, durante las noches de fines de semana, se inunda de jóvenes en busca de nuevas aventuras. También está la quinta presidencial. Para la mayoría del país acá vive el Presidente de turno, pero para los olivenses este es un lugar para trotar o iniciar largas charlas en caminatas alrededor de la manzana.
Muy cerca de ahí está la Biblioteca Popular de Olivos, donde puedo oír a algunos hablar sobre las hermanas Ocampo o los tesoros ocultos de Miguel de Cervantes. Otros pocos en un rincón hablan sobre el olor polvoriento de las páginas de los libros. Hay reconocidos periódicos zonales que cada tanto recuerdan el aniversario de un barrio o traen el recuerdo de “Minguito”, Sergio Goycochea o Carlos Robledo Puch, personajes del humor, el deporte y el crimen que se transformaron en figuras célebres de Olivos.
La gran atracción del vecindario es el famoso “viejo paloma”, un hombre que desde hace unos diez años coloca pan mojado en su cabeza y le da de comer a varias palomas que ya son como su familia. Podría ser lo más impactante de Olivos, si no fuera por un indigente que, vaya a saber uno desde hace cuánto, transita como un alma en pena a lo largo de la calle Ricardo Gutiérrez con idéntica vestimenta, barba y peinado todos los días. A veces lo veo por la mañana, siempre cerca de las siete, con el mismo aspecto desde hace diez años. Los vecinos más antiguos afirman que la cantidad de tiempo es, por lo menos, el doble. Entre tantas conjeturas, lo cierto es que nadie sabe nada de este vagabundo errante.
Nadie.
Garitas de seguridad en casi todas las esquinas, el Equipo de Soluciones Rápidas, más de trescientas cámaras de seguridad repartidas por el barrio, la Comisaría número 1 y un aumento de patrulleros dependientes de la municipalidad. Con esto podría afirmarse que casi no hay índices de delito en el barrio, pero ésto no es así. Cada tanto se oyen noticias de asaltos en las casas que ostentan mayor nivel económico, o boquetes que un grupo de okupas hacen en casas abandonadas para establecerse en nuevas viviendas. Muy cerca de estas tranquilas cuadras está la villa Borges. De ahí presumen los vecinos que salen los que delinquen; la verdad es que a veces suele ser gente de traje o uniforme. Yo soy testigo de que el narcotráfico es corriente en esas calles apenas asfaltadas, donde punteros y policías conviven en un perfecto matrimonio comercial.
En Olivos hay clubes deportivos, escuelas públicas, hospitales, conservatorios de música, centros culturales, la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos y un club náutico. Desde los '30, en la denominada década infame, afloraron exponentes de la Unión Cívica Radical (UCR) en el barrio, transformándolo en una trinchera del partido. El día de hoy el panorama es más diverso. Hay sedes de la UCR pero también del Partido Justicialista y de las más variadas militancias de todos los partidos y corrientes políticas. El municipio había estado gobernado, los último 20 años, por Enrique García, un autodefinido “peronista de Perón”, que también fue peronista de Carlos Ménem, de Fernando De La Rua y de Néstor y Cristina Kirchner. Ahora, los olivenses decidieron depositar su confianza para la intendencia en Jorge Macri, un peronista del PRO.
Podría decirse que el lugar más bohéme del barrio es el emblemático Cine Teatro York. En su historia pasaron ciclos de grandes actores y directores, vecinos de distintas generaciones; fue salón de fiestas y albergó toda clase de actividades culturales. Actualmente se difunde el cine y el teatro independiente. También ofrecen espectáculos musicales, como sinfónicas de Bach y Mozart o festivales latinoamericanos de cello y violoncello. Allí, los amantes de la música van a debatir sobre las influencias de Claude Debussy en las composiciones de Tom Jobim o la filosofía ecuménica de Enrique Santos Discépolo.
Los domingos suelo despertarme con el anuncio de la llegada del afilador en su bicicleta, que con su armónica de plástico despierta a media cuadra. O los fletes de compra y venta de segunda mano que con su megáfono revolucionan las casas de quienes ven en ellos una oportunidad de deshacerse de todo lo que haya en su desván.
Olivos es como Nueva York. Hay ricos, y también pobres; famosos y criminales; policías corruptos; bohemios, almas en pena y viejos paloma. The Big Apple en el sur del mundo. Sin embargo, no hay un Woody Allen, ni siquiera el más ignoto de los cronistas, que destierre a este sitio de su identidad más preciada: el anonimato. Por eso me gusta imaginar que vuelvo al pasado. Que todo este verde se queda en el tiempo, donde el barrio no pierde su melancólica tranquilidad. Que todavía vivo en el hoyo 18, el lugar preciso donde todo se termina.
Y vuelve a empezar.

10 comentarios:

  1. Muy bueno. Respecto del famoso hoyo 18, hay que darle el crédito a Doña Rosa de Gonzalez, quien supo ser, además de nuestra vecina, una de las primeras habitantes del Barrio Golf, quien contaba que desde su casa a la quinta presidencial no se veía nada entre medio. Respecto del vagabundo errante, tengo mil historias para contar, algunas ya son un verdadero mito. Se llama Vicente, eso es verdad, es un tipo con cierta cultura o al menos ha recibido educación. Desde que yo era chico (hace mas de 30 años que vaga sin destino por las calles del barrio) que Vicente es famoso por andas siempre con el mismo look y atuendo. Parte del mito dice que perdió a su mujer y su hija en un accidente y que eso lo dejo en un estado desequilibrado psiquiátricamente hablando, algo que nadie pudo corroborar. Y el hombre calvo a quien describis en la estación de servicio es el Gordo Pablo (omito el apellido por razones obvias), un personaje que mas alla del personaje en si, tiene sobre sus espaldas un hermano fallecido en la guerra de Malvinas y toda una historia familiar encadenada a eso......

    ResponderEliminar
  2. Gracias por completar lo del hoyo 18, Había escuchado lo de Vicente pero me pareció mejor plantear la duda que la conjetura. Lo de Pablo no lo sabía, es una buena historia aparte! Un abrazo!!

    ResponderEliminar
  3. Y se me vinieron las tardecitas , sentada en la puerta de casa , recordando recordando...hermoso escrito hermoso viaje en el tiempo....

    ResponderEliminar
  4. Gracias Clau! La idea del texto era justamente esa, que todo aquel que haya vivido en el barrio pueda verse a sí mismo.

    ResponderEliminar
  5. Mati querido! Me hiciste viajar por todos los rincones del barrio. Además caí en cuenta que jamás fuí al York, tengo que pegarme una vueltita, muy pronto!!! Gran descripción.. y que bien Tulio metiendo esos bocaditos jajaja! Abrazo viejoo!

    ResponderEliminar
  6. Me conmueve que hayan viajado! jaja Gracias Igna, te lo super recomiendo el York, es un lugar histórico y muy interesante. Un abrazo!

    ResponderEliminar
  7. Excelente paseo y excelente manera de contarlo, te felicito y te empujo a que sigas así ya que me encantan tus textos/informes, quedo sorprendido una vez más. Abrazo grande

    ResponderEliminar
  8. Un paseo, linda manera de verlo. Gracias por el aguante!

    ResponderEliminar
  9. Muy buena Crónica! Y gracias por las hermosas palabras dedicadas al Cine Teatro York! Aguante Olivos! Buena Semana Matías.

    ResponderEliminar
  10. Aguante!!! gracias a vos y a todos ustedes por lo que hacen. Saludos!

    ResponderEliminar

Opinar