jueves, 21 de noviembre de 2013

Gringolandia y shock cultural

[Nota publicada en el diario Publimetro, de Chile]

Actor de "las 42 frases" presenta nuevo trabajo en la web: Gringolandia


La espera se termina. El domingo próximo comienza Gringolandia, la webserie chilena que parodia a las sitcom de Estados Unidos, desde Nueva York. Koke Santa Ana (el actor estrella de YouTube y las redes sociales), encarna a Peter, un chileno común que viaja al país del norte en busca de nuevas oportunidades.

Por Matías De Rose



Es una historia de “emprendimiento, shock cultural y adaptación”, precisa su creador y guionista Cristóbal Ross. La tira pretende jugar con los estereotipos gringos de las sitcom (comedia de situaciones), metiendo a un chileno en el baile, usando el estilo de falso documental para hacerlo más real y poder tratar temas más serios en el subtexto. “Me inspiré en las historias de muchos chilenos que con esfuerzo han surgido en el extranjero y que a pesar de vivir lejos mantienen su esencia chilena”, explica Ross.

Elenco. Imágen: Gringolandia.tv

“Fueron dos maravillas de semanas”, cuenta Koke Santa Ana sobre el rodaje y su estadía en Nueva York. “La adaptación fue al instante,”- añade- “se me olvidaba que estaba trabajando. Para mí fueron como vacaciones. En cada esquina descubría mil cosas. Me enamoré al tiro. Hasta me perdí”, se ríe Koke. O Peter. Ya su propia experiencia recrea a su personaje y le da más fuerza a la tesis del autor: Gringolandia es un espejo de la sociedad.

“Personalmente me gusta mucho reflejar mi sociedad y entorno. Todos conocemos al chileno pero poco se representa como personaje. Se me ha dado la chance de hacerlo y cuando resulta, es muy gratificante. Es como tocar el corazón de alguien”, agrega este buen actor, que ya venía trabajando sobre estereotipos chilenos (“las 42 frases…”) y que resulta atractivo para el masivo público de los medios digitales.

Foto: Gringolandia.TV
La serie propone, con humor, entrelazar la realidad con la ficción. Esta “meta-ficción” que también se observa, de manera inversa, detrás de cámara. En este sentido, Koke establece un paralelo entre su experiencia y la de su personaje: “Peter se va a buscar nuevos horizontes y tiene un sueño que desea cumplir en el país, una idea que promete ser muy buena. Yo me fui allá a descubrir la experiencia de hacer mi profesión en otro país y hacer un alto en mi vida en Chile que, para entonces, estaba bien agitada. Lo agradezco enormemente”.

Si bien el tema central es la adaptación a los cambios que enfrenta Peter y cómo usa la identidad nacional como una especie de salvavidas, Cristóbal Ross reconoce que en el trasfondo se busca crear “un espejo en el cual los chilenos podamos observar y criticar ciertos aspectos de nuestra sociedad, sobre todo en el plano socioeconómico. Al ver a Peter siendo marginado por la sociedad norteamericana, también nos vemos reflejados a nosotros mismos cuando somos clasistas o discriminatorios. No sólo queremos hacer reír, sino que también invitar a reflexionar. Ahora, culturalmente somos bastante diferentes y el shock que experimenta Peter hace surgir situaciones divertidas y que le sucederían a cualquier chileno en el extranjero”.

“Siento que se discrimina lo que no se quiere ser”, coincide Koke, “La forma gringa es bien parecida en varios aspectos a la chilena, según me di cuenta. En Nueva York era más frecuente apreciar en la calle a gente de todas las razas, por lo tanto logré percibir la discriminación en el aspecto que aborda el estereotipo de las películas gringas, y lo viví de esa forma. Te juntas con el popular o importante y te vuelves importante”.

La historia este domingo será sencilla y dinámica: los seis webisodios de la primera temporada serán estrenados todos el mismo día, el domingo 24 de noviembre a las 21 horas, a través de YouTube y para celulares a través de la aplicación El Telón. Ross refuerza este curioso método considerando que la audiencia cambió y que es importante que se revisen los paradigmas de la televisión actual: “El estreno semanal tiene lógica en un contexto de llenar una parrilla programática, pero no al pensar en cómo satisfacer al público moderno. Por mucho tiempo el poder lo han tenido las grandes cadenas de televisión, y regalarle toda la serie a la audiencia para que la vea cómo quiera, cuándo quiera y dónde quiera es una muestra de que las cosas han cambiado”.


Título: Gringolandia
Estreno: Domingo 24 de noviembre, 21 horas a través de Youtube.
Elenco: Koke Santa Ana; Nicole Schneider; Abby Feldman; Armen Mazulumian; Alex Hollock; Marshall Brandon.
Productora: Contento (Cristóbal Ross y Nicolás Balbontín).

martes, 12 de noviembre de 2013

"Haz tu voto volar"

[Artículo publicado en el diario El Clarín, de Chile, con algunas ligeras correcciones de Haz tu voto volar, rectificadas por el autor]


Tras su aprobación en el Senado
Tratamiento sobre el voto extranjero genera disidencias
Desde Buenos Aires, analizamos en detalle las complejidades de la ley de reforma constitucional que otorga el derecho a los chilenos en el exterior a participar de elecciones presidenciales y plebiscitos. Tras el despacho de la comisión del Senado, las voces de distintos especialistas se suman a las de agrupaciones como Haz tu voto volar, Chilenos exiliados por la educación y Por el voto chileno desde el extranjero. ¿Cómo continúa el tratamiento legislativo?
En el Obelisco (Buenos Aires). Son 54.000 los chilenos residiendo en la capital argentina.


Por Matías De Rose
Desde Buenos Aires

     El pasado 11 de septiembre, día del aniversario número 40 del Golpe de Estado que derrocó al gobierno de Salvador Allende, el Senado de la República de Chile aprobó el proyecto de reforma constitucional que regula el ejercicio del sufragio de los ciudadanos que se encuentren en el extranjero. Pese al dictamen de la sala, miles de chilenos alrededor del mundo siguen expresando su malestar debido a que el texto no incorpora la elección de parlamentarios, municipales y consejeros regionales. Los exponentes más cercanos son los que se organizan y construyen su ciudadanía en la Argentina, el país donde habita la mayor población de chilenos fuera de Chile. En Buenos Aires, agrupaciones de exiliados políticos y asambleas estudiantiles ponen bajo la luz del cielo porteño sus inquietudes, a días de las nuevas elecciones presidenciales.
     Son aproximadamente 800.000, según datos del Censo de 2002, los chilenos que viven o están temporalmente fuera del país como ejecutivos, estudiantes o trabajadores. Un 13% está compuesto de exiliados por razones políticas, mientras que el 70% restante emigró por cuestiones económicas o familiares.      De acuerdo al Censo de 2010 en Argentina, hay 191.147 chilenos residiendo en su país. La Provincia y la Ciudad de Buenos Aires son los territorios en donde se refleja un mayor número de concentración, con 56.521 residentes. “En términos generales -infiere el cónsul adjunto de Chile en Buenos Aires, Luis Enrique Martín-, estas cifras muestran una disminución de la emigración chilena en Argentina. Luego de alcanzar su nivel más alto en 1991, está paulatinamente disminuyendo: en 2001, se registraron 212.429 chilenos en Argentina; los actuales 191.147 representan una caída superior al 10%”.
     Según informa Pía Argagnon Ocampo, socióloga de la Universidad de Chile e investigadora del documental Al otro lado de la cordillera, entre el 2006 y el 2012 solicitaron residencia en el país vecino 38.000 personas. Esto no implica una autorización para emigrar (o inmigrar), sino para obtener residencia en Argentina. Las estadísticas están para quienes inician el trámite, quienes reciben residencia temporaria y quienes obtienen residencia definitiva.

La votación por el voto
     El propio gobierno de la Alianza, en el 2011, había reinstalado una discusión histórica en la agenda política por una reforma constitucional, aunque la discusión central fue por una ley orgánica regulatoria. Presentaron, por entonces, un proyecto de ley que permitía el voto de los chilenos en el exterior exigiendo un vínculo y estableciendo como requisito la inscripción en los consulados respectivos. Al no conseguir acuerdo dentro del propio oficialismo -tampoco dentro de la Concertación, que lo consideró un proyecto discriminatorio-, la propuesta se “cajoneó”, como se diría en el ágora porteña. La discusión fue repuesta por los senadores DC Soledad Alvear y Patricio Walker y la senadora socialista Isabel Allende, quienes presentaron una nueva reforma constitucional en junio pasado que comenzó a ser analizada.
     En primera instancia, la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento del Senado había autorizado la propuesta y la giró a la sala del Senado, donde finalmente fue aprobada por 26 votos a favor, 9 en contra y ninguna abstención. El proyecto volvió, pese a su aprobación, a hacer el mismo recorrido. En el segundo trámite, la Comisión de Constitución y Legislación del Senado rechazó las indicaciones planteadas por la UDI y despachó el preyecto a la Sala de la Cámara Alta para determinar la modalidad en que se hará efectiva esta iniciativa (ver recuadro: “Propuesta de voto electrónico”). Para que la medida finalmente sea implementada no basta con una reforma constitucional, ya que aunque sea aprobada, el Presidente de la Nación deberá enviar una ley orgánica que imponga un marco regulatorio.
     La medida, además, sólo contempla las elecciones presidenciales y plebiscitos nacionales. Para los comicios parlamentarios, municipales y de consejeros regionales restará un arduo debate planteado en torno a la inscripción automática en el padrón electoral y la jurisdicción del votante. Por ello es que los senadores plantean como necesaria la tramitación de una ley orgánica constitucional para regular la inscripción en los consulados y las atribuciones del Servicio Electoral, además de la reforma principal que suma un par de párrafos a la Constitución.
     Sin embargo, pese a que el dilema parece abrirse, este encuadre generó malestar y controversia entre los organismos demandantes, quienes evidencian un nuevo acuerdo tácito entre gobernantes y concertacionistas (ahora “Nueva Mayoría”). Germán Westphal, de la agrupación Por el voto chileno desde el extranjero, manifiesta que de implementarse una reforma constitucional y una nueva ley orgánica se hará “prácticamente inmodificable la restricción electoral dados los altos quórum que requerirían una nueva reforma constitucional y una nueva ley orgánica que hagan efectivo el derecho a voto pleno de los ciudadanos residentes en el extranjero”.
     “Esta restricción es parte de una discusión mucho más amplia ya que supone rediscutir las nociones de pertenencia a una comunidad política determinada”, expone Gimena Perret, antropóloga y docente/investigadora de la Universidad de Buenos Aires. Se dedica desde hace algunos años a cuestiones vinculadas con procesos migratorios contemporáneos, migración chilena en Argentina, las formas de organización migrante y derechos políticos transnacionales.
     En la Constitución Política de Chile no se distingue entre ciudadanos que residen dentro del país de aquellos que residen fuera. Se habla más bien de ciudadanos. En este sentido, Perret agrega que “siendo ciudadanos es que se puede sufragar. Es un derecho constitucional, no atribución de uno u otro gobierno”.
Haz tu voto volar, una masiva campaña que defiende el derecho a voto de los chilenos en el exterior, espera que se puedan corregir dos aspectos cuando la reforma sea analizada en la Cámara de Diputados. En una carta orgánica que responde a la reciente resolución legislativa, expresan: “Que no se excluya en el texto de la Constitución el derecho de los chilenos en el extranjero a participar en elecciones parlamentarias y que no se exija a los chilenos en el extranjero inscribirse para cada elección, sino una sola vez o en caso de cambio de país de residencia en el extranjero”.
     El Presidente Piñera considera que "si no hay reforma constitucional, los chilenos no tendrían para qué inscribirse, pues estamos con inscripción automática y por tanto nadie sabría dónde están, dónde van a votar". Sin embargo, Westphal sostiene que “no es necesario que haya mesas receptoras de sufragios en ningún consulado si el Servel emite y recibe las papeletas por correspondencia a través de los consulados o directamente a los ciudadanos residentes en el extranjero”. Es decir, los ciudadanos en el exterior votan en la comuna en que están automática, legal y legítimamente inscritos, tal como lo establece la Ley Electoral vigente. Sólo hay que implementar que puedan ejercer su voto en condición de “ausencia".
     Lo que parece unívoco en la derecha chilena es juzgar que el votante en el extranjero deba sostener un “compromiso con Chile” para ejercer su derecho a sufragio, o como sostuvo el senador Carlos Larraín (RN) -uno de los votos disidentes-, en oposición a que “chilenos que no pagan impuestos decidan por las autoridades que gobernarán el país”.
     No obstante, nueve de cada diez chilenos que están en el extranjero actualmente, según estudios revelados por el senador Patricio Walker (DC), están trabajando, estudiando o realizando alguna investigación y tienen un vínculo permanente con el país. Además agregó que “el argumento de que sólo pueden votar los chilenos que pagan impuestos es erróneo, porque la gran mayoría son personas que tienen vínculos con Chile y además van a ratificarlos desde el momento en que tienen que ir al consulado profesional a expresar su voluntad de votar”.
     En tanto, el senador DC Andrés Zaldívar destacó: “siempre estimé que no era necesaria la reforma constitucional para otorgar el derecho a voto a los chilenos en el extranjero”. En la misma postura, el senador Eugenio Tuma (PPD) expresó que “la Constitución no establece que para ejercer el derecho a voto haya que estar en Chile“.

La reforma constitucional:
     La reforma constitucional establece que "los ciudadanos con derecho a sufragio que se encuentren fuera del país, podrán sufragar desde el extranjero en las elecciones de Presidente de la República y en los plebiscitos nacionales, por el solo hecho de solicitarlo para cada elección o plebiscito. Dicha solicitud se dirigirá al Servicio Electoral, pudiendo realizarse en Chile o a través de los Consulados de Chile en el extranjero, indicando el Consulado donde se ejercerá este derecho. Una ley orgánica constitucional establecerá los requisitos formales que deberá contener la mencionada solicitud y regulará la manera en que se realizarán los procesos electorales y plebiscitarios en el extranjero, en conformidad a lo dispuesto en los incisos 1° y 2° del Artículo 18".

Propuesta de voto electrónico
     Hasta el momento, la única alternativa de modalidad anunciada es la que propone el sufragio electrónico desde el país de residencia. Así lo anunció la organización civil Voto Ciudadano, que en los próximos días presentará la propuesta. Estas elecciones virtuales estarán asesoradas técnicamente por Inrria Chile, una corporación chilena/francesa que se dedica a la investigación de herramientas tecnológicas. A esto se suman las coordinaciones que mantienen con Haz tu voto volar, quienes sostuvieron una serie de movilizaciones a nivel mundial para demostrar la importancia de este derecho.
     Entre el 10 y el 17 de noviembre, en paralelo a las elecciones presidenciales y parlamentarias, se realizará una votación electrónica simbólica en la que todos los chilenos que viven en el extranjero podrán manifestar su preferencia por uno de los nueve candidatos presidenciales. La iniciativa fue presentada este sábado por Voto Ciudadano, las fundaciones Inria Chile y Democracia y Desarrollo, la comunidad El Quinto Poder, las campañas Haz Tu Voto Volar y Marca Tu Voto AC, los movimientos Revolución Democrática, Red Liberal e Izquierda Autónoma, además de parlamentarios oficialistas y opositores.

Hagan ruido
     En una encuesta desarrollada en las redes sociales por la agrupación Chilenos en Buenos Aires, 130 usuarios se manifestaron a favor de la aprobación de la ley, mientras que apenas se opusieron 11 personas. A la hora de elegir candidatos, el economista Marcel Claude (Partido Humanista) lidera ampliamente la elección virtual con 79 sufragios. Lo escoltan en el podio el independiente Franco Parisi con 22 votos y Marco Enríquez Ominami (Partido Progresista) con 17. Las candidatas Michelle Bachelet (Nueva Mayoría) y Evelyn Matthei, del partido gobernante, obtuvieron 16 y 12 votos respectivamente. El ecologista Alfredo Sfeir, por su parte, contabilizó 8 electores, la misma cantidad que la registrada por el voto nulo o en blanco. En total, se registraron 163 electores.

     Por otro lado, Germán Westhpal de Por el voto chileno en el extranjero realizó en la web una petición al Presidente de la República de Chile para que presente al Congreso un proyecto de ley que asegure el ejercicio del derecho a sufragio chileno desde el exterior “sin condiciones ni restricciones, tal como se consagra en la Constitución”. Cerca de 3000 ciudadanos chilenos se pronunciaron a favor.

Compromiso con Chile
     Es un típico sábado lluvioso en la Ciudad de Buenos Aires. Sobre la vereda de una esquina ubicada en la intersección de las avenidas Rivadavia y La Plata, se ven imágenes en blanco y negro en los televisores del restaurante Plaza del Carmen. Salvador Allende, Augusto Pinochet, La Moneda humeante y el mozo que sube el volumen. La cercanía por el aniversario del golpe militar en Chile convulsionó también detrás de la cordillera. La batalla de Chile, de Patricio Guzmán, en la Televisión Pública. El formidable 'diálogo de América' que reunió al periodista Augusto Olivares con Salvador Allende y Fidel Castro. Diarios y revistas revolviendo en las trágicas páginas del pasado chileno. Decenas de cuentas de zurdo-burgueses argentinos en Facebook recordando al jefe de la Unidad Popular. A pocas cuadras, la Asamblea de Chilenos Exiliados por la Educación de Mercado debate sobre las vicisitudes políticas de su país en el IMPA, una emblemática fábrica de trabajo cooperativo recuperada por sus trabajadores.
     Se declaran exiliados, según justifican, porque ejerce sobre ellos la imposibilidad de adquirir un derecho, en este caso, su educación secundaria y universitaria. Es la primera jornada de "La Educación de Pinochet. Migración y Exilio en Argentina", donde un grupo de sociólogos, antropólogos, exiliados políticos y documentalistas se dispone a debatir el documental Al otro lado de la cordillera, del director Rodrigo Salinas (InSURgentes).
     De la proyección se desprende que mientras las 16 universidades públicas que hay en Chile son financiadas en un 13% por parte del Estado, las 54 universidades gratuitas que hay en el territorio bonaerense terminan convergiendo en un número significativo de emigrantes, o lo que ellos llaman “exiliados por la educación”. Hasta ahora se estima que hay cerca de tres mil estudiantes chilenos, entre Provincia y Ciudad Autónoma, fundamentalmente en universidades públicas, aunque para el consulado chileno en Buenos Aires serían, al menos, dos mil personas más. Las que tienen mayor número son la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de la Plata.
     Por lo que pudo detectar la sede diplomática, existe una elevada tasa de deserción de los estudiantes chilenos, que es, además, concomitante con la baja tasa de graduación que tienen los propios argentinos, especialmente en universidades públicas que es donde se concentran los chilenos. El Gobierno busca saber a través de sus embajadas y consulados el destino de estos estudiantes una vez graduados. Pues resulta que la convalidación de títulos recientemente aprobada es el primer paso en el engranaje del “compromiso con Chile”, obligando a los graduados a renunciar vínculos con el país que los instruyó gratuitamente en el ámbito académico para regresar con el Estado que alguna vez les fue ausente.

jueves, 31 de octubre de 2013

Legislativas en Argentina: espejos y laberintos

[Nota publicada en El Ciudadano, de Chile]

 Luego de las elecciones legislativas del último fin de semana en la República Argentina, donde se celebraron 30 años de democracia ininterrumpida, se abre un complejo panorama: ¿Cómo queda parado el kirchnerismo? Realidades y especulaciones corpo-mediáticas. Cambios en el tablero: fracasos inesperados y nuevos protagonistas. Las alianzas triunfadoras. El contundente voto de la derecha en disputa con el oficialismo, que espera por la recuperación de su jefa Cristina Kirchner. Con escaso porcentaje, histórica elección de la izquierda, que consigue tres bancas en la Cámara baja. La lectura entrelineas del politólogo y sociólogo Atilio Borón(*) y del periodista e historiador Hernán Brienza.(*)
Sergio Massa, el nuevo fenómeno político

     Las proyecciones que arrojaron los distintos guarismos electorales el último domingo en Argentina depararon una dicotomía en la afrenta oficialismo-oposición. Cada partido llevó agua a su propio puerto y se autopropinó la victoria. Si bien el Frente para la Victoria fue el partido más votado a nivel nacional, con un 32%, y mantiene su mayoría en ambas cámaras del Congreso (logró 18 de las 46 bancas que estaban en juego en la Cámara baja y en el Senado provincial controlará la mitad de los escaños), el arco opositor ganó en más territorios de lo esperado, incluyendo resultados muy amplios en Buenos Aires y las otras cuatro provincias más grandes del país. El personaje más destacado de este grupo es el ahora Diputado Nacional por el Frente Renovador, Sergio Massa, un ex jefe de Gabinete de Cristina Kirchner que ahora se erige como uno de los favoritos a disputarle un espacio de poder de cara a las presidenciales del 2015.


    “Hubo una consolidación de la presencia del Frente para la Victoria en las dos cámaras, lo cual les permitirá manejarse con cierta soltura. No quedan exentos de algunas inflexiones momentáneas a la hora de presentar proyectos y legislar. Al mismo tiempo hay un claro crecimiento de un amplio abanico de fuerzas opositoras cuya capacidad de sintetizarse en una sola fórmula es muy problemática”, enfatiza Atilio Borón.


     Por su parte, Hernán Brienza asegura que hay dos resultados: uno es simbólico y el otro político. “El primero es la victoria de Massa en la provincia de Buenos Aires, o la del PRO y el socialismo en Santa Fe, las derrotas en Córdoba y en Mendoza, lo que en su conjunto hace que sea la novedad de las elecciones del domingo. El resultado político, el que a mí me parece, en términos reales, el que marca realmente el pulso de la política en la Argentina, es el 32% obtenido por el Frente para la Victoria que le permite conservar la primera minoría en el Congreso. En el ámbito nacional, la liga de gobernadores que se presentó junto al kirchnerismo el domingo a la noche demostró una contundencia política que no tiene otro espacio político en la Argentina”.


     Esta cuestión dicotómica aparece también en los grandes medios de comunicación, quienes elaboran una retórica en base a las declaraciones de los candidatos. Desde un sector se habla de la persistencia de legitimidad del kirchnerismo y el surgimiento de distintas oposiciones -subestimando el verdadero peso de este conjunto- en el tablero político. Por el otro son más desmesurados: fin de ciclo. Cristina no está y no sabemos si va a volver. Son tiempos de renovación; reproducen.


     “Peligro de gobernabilidad hay en Estados Unidos -argumenta Borón- donde se cerró el gobierno durante casi dos semanas. Acá no hay la menor chance de que vaya a ocurrir algo así. El Gobierno tendrá una mayoría razonable en ambas cámaras del Congreso y va a obtener quórum propio con algún aliado cercano, salvo que se produzca un súbito deterioro del cuadro económico, aunque sería inesperado”, considera.

     No es la primera vez que los medios hegemónicos como La Nación, Clarín y sus tentáculos mediáticos auguran un fin de ciclo, una gobernabilidad inestable y la crispación de la sociedad hacia un régimen despótico. Sucedió en las legislativas del 2009, cuando el mismo Néstor Kirchner era derrotado por su principal opositor, Francisco de Narváez -quien curiosamente fue uno de los grandes perdedores de los últimos comicios-. Esa referencia, en contextos sumamente disímiles, resulta análoga de lo acontecido el domingo.



     Por entonces fue cuestión de tiempo que Cristina obtuviera su reelección con casi un 54% de los votos, el caudal más amplio para un Presidente desde el regreso a la democracia en 1983. Para saber si se repetirá el mismo fenómeno restará resolver dos incógnitas. Ante la imposibilidad de la re-reelección de la Presidente -se requiere una reforma constitucional, idea que asusta a todo el arco opositor- y la carencia, dentro de su frente, de un candidato que inspire cierta idoneidad y liderazgo, la clave será ungir una alternativa de sucesión presidencial. Por ahora se habla del Gobernador de la provincia de Buenos Aires Daniel Scioli, quien ya había manifestado públicamente sus deseos de postularse en el 2015, declaraciones que no fueron bien recibidas dentro de su gabinete. Pero cualquier visión o lectura al respecto es prematura. Por otra parte, Sergio Massa va a tener que demostrar su gestión en la cancha y defender la representación que le fue asignada con un 43% del electorado bonaerense, para no seguir los mismos pasos que De Narváez en la carrera hacia 2015.


     Borón estima que “de alguna manera, al kirchnerismo se le abre una cierta expectativa. Si logra resolver el tema de la sucesión puede tener chances de competir con ciertas probabilidades de éxito para las próximas elecciones”.


     Pese a algunas caras afligidas vistas en el búnker del kirchnerismo y un sinceramiento del vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto, el oficialismo no ejerce una autocrítica pública. Es lógico: puertas adentro, la historia debe ser otra. Más que nunca deberán poner los pies sobre la tierra y hacerse cargo de la derrota sufrida en varios frentes importantes. Actualizar políticas, e incluso gabinete, podría ser auspicioso. Mejorar medidas que hayan sido exitosas. Incorporar nuevas herramientas para la medición de la inflación, por ejemplo, con el fin de determinar la verdadera influencia en el salario de los trabajadores con respecto a la canasta básica; o cuántos pobres e indigentes ocultados hay en nuestro país. Revisar su gestión, su acción política y sus desaciertos, para seguir en la misma dirección y construir un modelo de manera genuina y que no peligre.


    Según Brienza, el Gobierno no ejerce una autocrítica pública básicamente porque no son reflexiones propias de la dirigencia política: “Yo creo que se revisan algunas cuestiones y se escuchan los mensajes que envían las urnas. No lo hacen público porque no es una costumbre hacer autocrítica en público desde los sectores políticos. Si uno tendría que analizar cuáles son las autocríticas que hizo la oposición en los últimos diez años verá que no se hizo ninguna. Sí creo que, en función de accionar políticamente, cada uno hace su lectura de lo que dicen las urnas”.




Histórica elección del FIT. Altamira, out del Senado
     En otra escala, la elección del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, el conglomerado de trotskistas que propone que un diputado gane lo mismo que un obrero calificado, se encuadra dentro de un marco histórico ya que obtiene, por primera vez desde el retorno al sistema democrático, un lugar en el Congreso. “El Frente de Izquierda hizo una muy buena elección. Creo que en Capital les favoreció el hecho de que no hubiera a mano otra alternativa electoral de izquierda. Las que había estaban asociadas al FpV, pagaron un precio muy caro por eso. Me parece que aprovecharon un espacio vacío y conformaron una buena estrategia. Fueron muy inteligentes en ir hacia esa dirección”, analiza el sociólogo marxista.


UNEN celebra con Pino y Carrió a la cabeza

     
El PRO de Mauricio Macri fue el más votado en CABA
     En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el PRO de Mauricio Macri, con Gabriela Michetti a la cabeza, y UNEN, la alianza que integran Elisa Carrió y Pino Solanas, lograron captar el voto antikirchnerista, lo que llena el escenario de nuevas figuras y candidatos resucitados. Quedan dos años más para salir del terreno de las especulaciones y ver qué decisiones toma el kirchnerismo respecto a su destino. Depende de ellos mantener la legitimidad que le dan las urnas y la advocación de la militancia. Para rectificar caminos y que continuemos hablando de un modelo de Estado presente, para pensar en el futuro.





A celebrar: declaran constitucional la ley de medios en Argentina

     Tras más de cuatro años, la Corte Suprema de Justicia puso fin a la controversia judicial sobre la constitucionalidad de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, aprobada en 2009 por el Congreso y frenada parcialmente por las medidas cautelares del Grupo Clarín. El Máximo Tribunal declaró constitucionales los cuatro artículos cuestionados por el multimedios: 41, 45, 48 y 161, vinculados con la multiplicidad de licencias, su transferibilidad y los plazos de adecuación a la ley de medios.


     Clarín, que era el único grupo que no se había adecuado a la norma, tendrá que desprenderse de varias señales de contenido audiovisual, dejar la TV por cable e Internet en 134 ciudades y deberá optar entre Canal 13 y Cablevisión -ambos le pertenecen- en la ciudad de Buenos Aires.


     En el fallo mayoritario, los magistrados consideraron que "no se encuentra afectado el derecho a la libertad de expresión del Grupo Clarín" y que las "restricciones de orden estrictamente patrimonial" que establece la norma "no son desproporcionadas frente al peso institucional que poseen los objetivos de la ley". Afirman que la ley "regula el mercado de medios de comunicación sin efectuar distinción alguna respecto a los sujetos alcanzados por sus disposiciones", es decir, que no apunta a perjudicar a un grupo o medio en particular, sino que regula a todo el mercado audiovisual.



     Brienza celebra el fallo y remarca su importancia: “Después de cuatro años, esto pone en juego la posibilidad de que la comunicación en la Argentina sea más democrática, más plural, y que la sociedad argentina no quede rehén de unos pocos cañones comunicacionales. Creo que es una buena noticia para nuestro país”.

Desde Buenos Aires
Por Matías De Rose
(*)Atilio Borón: Célebre autor de varios libros de ciencia social y filosofía con orientación marxista y con una apuesta política clara de compromiso con el socialismo para América Latina. Doctorado en Ciencia Política por la Universidad de Harvard.


(*)Hernán Brienza: Escritor. Egresado en Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires. En septiembre entrevistó a Cristina Fernández de Kirchner en su residencia de Olivos. La Presidente, vía Twitter, le recomendó a Hugo Chávez la lectura de su libro El loco Dorrego (2007), y tiempo después el venezolano leyó algunos capítulos en actos partidarios en su país.

domingo, 27 de octubre de 2013

Juan 'Sativo', de Tiro de Gracia: marihuana y ley 20.000

Por Matías De Rose
[Nota publicada en el diario El Ciudadano, de Chile]


     
     A mediados de este año, el caso del productor musical Manuel Lagos reinstaló en los medios de comunicación chilenos el debate por las complejidades de la ley 20.000 sobre estupefacientes, y las políticas por la tenencia y el consumo de marihuana. La polémica figura de su detención preventiva -una falsa acusación por liderar un presunto centro de distribución de drogas- sirvió como símbolo para que una buena parte de la ciudadanía y del mundo del espectáculo se movilizara para exigir la modificación de la controvertida normativa actual. Una de esas voces es la de Juan ‘Sativo’, vocalista de Tiro de Gracia, el mismo que hace un par de décadas bajó su melaza del sagrario para que el tabú se vuelva humo.
     “Pienso que es necesario vincular y orientar correctamente al público en general con las políticas de drogas. La ley debe ser modificada de acuerdo al sistema de salud”, argumenta el célebre MC, en referencia al tratamiento que está ganando lugar en la agenda mediática y la opinión pública. “Existe mucha desinformación -redobla-: en el texto de la ley 20.000 dice claramente que la marihuana es un puente a otras drogas como la pasta base o la cocaína”.
     No es la única contradicción que muestra este reglamento. El consumo de marihuana en Chile no está penado por ley, pero sí lo están el cultivo, la compra y el tráfico. Se pueden comprar semillas, pero no se puede cultivar la planta, aunque sí fumar. Como resultado de estas interpretaciones, en el año 2012 se informaron 85.023 detenciones por infracciones a esta ley: 63,8% por porte (54.244 Personas) y 13.8% por consumo (11.773 Personas).
     Como si con estas cifras fuera suficiente, la ley 20.000 tampoco especifica cantidades para distinguir la legítima posesión para el consumo personal y “próximo en el tiempo” y la figura penal del micro-tráfico. Del mismo modo que la ley no especifica cantidades, la Fiscalía tampoco dispone de criterios públicos que transparenten su disposición a formalizar esta figura penal.

Todos somos Manuel Lagos
     “Para mí, el caso de Manuel significó un seguimiento que se les hizo a algunos rostros juveniles de la televisión chilena; una muestra más de por qué es necesario poner sobre el tapete esta discusión. En una carta abierta al público, Manuel escribió una frase que me llamó mucho la atención. Dice: ‘Ahí estaré pensando en todos ustedes, en que estoy y estaremos vivos; en que no somos tontos y ya no somos ignorantes. Sólo estamos indefensos’”.
     Juan ‘Sativo’ confiesa ser apuntado con el dedo constantemente. Acostumbrado a sembrar una defensa artística por el consumo y auto-cultivo de marihuana, siente que no existe el respeto hacia otras políticas. “Quizá nunca me mostré reacio al tema, sino más bien cercano. Eso me ayudó a no tomar otro camino más duro. El alcohol también debería penalizarse y la justicia en Chile debería ser más rígida y atacar más los puntos neurálgicos de distribución de drogas, a diferencia de reprimir a un consumidor casual. Y más si esta persona es un valor y un aporte dentro de su trabajo y dentro de la sociedad”, refiere sobre el hermano del conductor televisivo Sergio Lagos.
   Como sucede en el vasto territorio latinoamericano desde la anunciada guerra contra las drogas orquestada desde Washington, las normativas para combatir el narcotráfico no han hecho más que ampararlo, fomentarlo y reproducirlo, en perjuicio de los simples consumidores. Chile está hoy discutiendo su constitución, su conducta cívica y sus normas. De la ya remota lucha de clases sociales a la actual batalla cultural por las libertades individuales. Para que ya nadie se sienta indefenso. Y para que ya nadie sea Manuel Lagos.




martes, 15 de octubre de 2013

La última hora de Allende

Artículo publicado en el diario El Ciudadano, de Chile.


“Le gusta la buena vida. Varias veces ha dicho que no tiene pasta de apóstol ni condiciones para mártir. Pero también ha dicho que vale la pena morir por todo aquello sin lo cual no vale la pena vivir”. “Allende”, por Eduardo Galeano (Memorias del fuego III).
         
           En la mañana gris de ese martes 11 de septiembre, el Palacio de la Moneda, cubierto por enormes columnas de humo negro, es defendido por leales al gobierno de la Unidad Popular: unos cuarenta hombres, entre ministros, amigos y guardia privada del Presidente. Pese a las lloviznas, las llamas no ceden ante los constantes bombardeos de los Hawker Hunter que arremeten sobre el palacio. El general Augusto Pinochet, el almirante José Toribio Merino y el general de aviación Gustavo Leigh, sumado el jefe de la policía César Mendoza, difunden desde otro punto de Santiago la primera proclama del golpe a través de las radiodifusoras. Le exigen al Presidente que se rinda. En la planta alta, Salvador Allende permanece sereno y determinado en su despacho del Salón Independencia.
-”¡El Presidente no se rinde!”, les rebate Allende a los golpistas, haciendo de su voluntad una fatalidad. Esa determinación es el resumen de su vida política y de su tragedia.
          La escena, suministrada de la realidad con minuciosa verosimilitud, es la primera de Allende, la muerte de un presidente, el unipersonal escrito por el argentino Rodolfo Quebleen. La obra se estrenó en el 2006, en los teatros de Nueva York. Dos años más tarde se trasladaron a la República Bolivariana de Venezuela, donde realizaron más de 200 funciones en varias ciudades del país. El día del estreno, en Caracas, estuvo presente el entonces Presidente Hugo Chávez. Al finalizar la función, el bolivariano subió al escenario y se identificó con Allende: “Mi destino es mi pasado”, dijo, citando una frase del guión. En los últimos dos meses, la obra, interpretada ahora por Jorge Booth, permanece en la cartelera del Teatro La Máscara, de Buenos Aires.
             Allende, la muerte de un presidente refleja la última hora de vida del mandatario chileno, aturdido, traicionado y sin poder político. Apenas un escritorio en escena. Sobre su superficie reposan algunos libros, un velador y dos teléfonos; en un extremo del cuarto hay un tablero de ajedrez, en el otro un asta con la bandera de Chile. Se ve un Salvador Allende particularmente solo y decepcionado. Comprende que aquel golpe tan anunciado explotó finalmente para evitar que pudiera concretar su proyecto de convocar a un plebiscito, en un intento por ratificar la soberanía de la Unidad Popular al frente del Gobierno elegido democráticamente. Se arrepiente por haber creído que las condiciones de lo que pretendía ser una “vía chilena” permitían una evolución pacífica hacia el socialismo dentro de la legalidad burguesa.
              Para escribir este monólogo, Quebleen desarrolló una intensa investigación de arte antropomórfico. Busca, en este texto, establecer qué pensó y cómo actuó el mandatario en esa hora final, acorralado en una Moneda que se hacía cenizas. Utiliza anécdotas y pasajes reales de la vida del Presidente, basándose en grabaciones, testimonios de sobrevivientes y en el propio archivo de la CIA que Bill Clinton mandó desclasificar. El autor, que empezó su carrera como periodista en los años ‘60, tuvo la oportunidad de reportear a Salvador Allende en Estados Unidos, mientras cubría un congreso de las Naciones Unidas para el periódico ABC, de Madrid.
             “Salvador Allende estaba más allá de los partidos y las doctrinas políticas”, considera el dramaturgo rosarino. Y estima que “participó en el juego porque es el medio para lograr el poder necesario para desarrollar proyectos propios o compartidos con los cuales estaba identificado”.
            Cree que Allende tenía buena muñeca para la política, pero que la ejercitaba sólo para retornar al pueblo lo que le correspondía. También piensa que tomaba decisiones apresuradas y que eso lo enfrenta con su imagen de buen estadista. Divide al terreno de la política -y a sus interlocutores- en dos: “aquella y aquellos que practican la política sólo como tal y quienes lo hacen en función del pueblo, de la defensa de su autodeterminación, de su bienestar y dignidad, y trabajan por su redención cuando es necesario”.
            La historia de un país no se puede traicionar con cobardías. Ninguno de los que asaltó la casa de gobierno llegó al poder con el coraje de Jose Miguel Balmaceda, por ejemplo, y Allende, identificado con él, lo reivindica con su propia muerte. “En mi caso -continúa Quebleen- más allá de una ideología, está mi identificación con el proyecto de Allende. Su muerte me impactó y fue como un fantasma que me persiguió, sin saber que en realidad era un duende que peregrinaba, tratando de sobrevivir a la muerte. Paradójicamente, su muerte es muy importante para América Latina. Podríamos decir: gracias por morir en La Moneda. Porque en el instante mismo que sacaban tu cuerpo los bomberos, renacías para alimentar esperanzas”.

Un final a medias
          Booth es un actor de experiencia en el teatro, el cine y la televisión argentina. Pero está visiblemente compenetrado con el ex Presidente chileno, cuya figura, admite, le apasiona. Minutos después de la función, sale a la antesala del Teatro La Máscara -que está ubicado entre las calles Chile e Independencia- con una polera con la cara de Salvador Allende. Saluda a un grupo de diez o doce personas que aguardaban hasta el final para felicitarlo y comentarle sobre su parecido físico al emblemático líder de la UP.
          “Es una responsabilidad muy grande encarnar un personaje así”, se sincera. “Es pesado, uno siempre se pregunta si estará a la altura de las circunstancias. Hasta ahora, por las críticas y por la emoción que se ve en el público, supongo que estaremos haciendo las cosas bien. Realmente lo hago con muchísimo amor”, observa el actor, encargado de interpretar uno de los momentos más trágicos de la historia política sudamericana.
          “Leí libros y vi documentales sobre Allende. Hasta estuve en Chile: recorrí el museo de la memoria, donde todavía están sus anteojos partidos por la mitad y algunas de sus fotografías. Estuve empapándome del clima de Santiago. Pasé por la fundación Salvador Allende, donde me entregaron una carta en apoyo al proyecto. Quedé encantado con Chile y con este personaje maravilloso”.
          A lo largo de la alocución, el personaje se va metiendo en temas personales: sus amores e ideales, la bronca, la traición. Las luces de la sala ocupan también un papel comunicativo, dotando al auditorio de claroscuros que van generando tensión entre las propias butacas.
          “Es una figura enorme. Debería ser mucho más reconocida en Chile. Dio su vida para defender sus ideales y eso no lo hacen muchos. Cuando las papas quemaron, escaparon muchos líderes políticos. Pero Allende, no. Más allá de que alguien pueda estar de acuerdo o no con sus ideas políticas, no se puede dejar de reconocer que era un tipo honesto, derecho y que murió con las botas puestas. Sus ideas hasta el final. No dio el brazo a torcer”.
          En cuanto al final de la obra, preferimos dejar con dudas al lector, así como el elenco y este cronista las tiene respecto al final del propio Allende. Un final a medias. Porque aprendimos que la historia la hace el pueblo. Allende tiene esperanzas en Chile y en su destino. En el hombre libre, que dice: “yo no renuncio”, y paga con su vida la lealtad.
Por Matías De Rose

martes, 24 de septiembre de 2013

La alquimista de la música

[Nota publicada en el diario El Ciudadano, de Chile]

La artista chilena Juga llegó a Buenos Aires para presentar un adelanto de lo que será su nuevo material discográfico Juga di Prima. Sigue dando vuelta al mundo exponiendo en escena su propio repertorio combinado con canciones de la diva francesa Edith Piaf. Su cuerpo es arte y espíritu. Su voz, un cortejo que deambula entre lo real y lo simbólico.

Juga en camarines.  Foto: Jacqueline Orión.

Por Matías De Rose

     Algunos estiman -con acierto- que su partitura es una aventura. Otros, menos osados, se atreven a clasificar su género. “Polinésico”, lo definen. Es decir: de la región llamada Polinesia. Yo le atribuiría algo que es más esencial, incluso diría que su música se originó en otro óvulo, y en otro tiempo. Su naturaleza proviene del cúmulo de ritmos vernáculas y barrocos del archipiélago tuamotu. Se nutre del cabaret de aquella Francia ocupada por el delirio y de una suerte de music-hall contemporáneo. La voz -por momentos dulce, por otros de trémula firmeza- de una Juga con aires de Edith Piaf y Janis Joplin parece un vaivén, que de tan vertiginoso deviene impredecible. Su par Felipe Bórquez suma solemnidad al acto con su piano de cola negro. Él se encarga de musicalizar -también con un acordeón- la escena en que Juga ejecuta su obra con elegancia, erotismo, plumas, melancolía y un impecable manejo interpretativo.
     Seguramente ella esté en lo correcto cuando afirma que su música tiene algo de alquimia. Todas sus experiencias son elementos vertidos en una puesta comunicativa en común. Mientras canta, interpreta. Sus manos se deslizan suavemente, con cadencia, como si estuviera dando pinceladas a una canción. “Estoy jugando mucho con la parte simbólica de distintos factores” -reconoce-. “Ya sea desde el discurso y las palabras hasta el ensamble de ritmos, melodías e instrumentos; el repertorio, el show, el atuendo, las plumas, el cabaret, el sombrero de copa, los colores o las rosas. Incluso factores numerológicos, y otros que se están conjugando, y que trato de hacerlo de la forma más poética posible”.
     Admite que le gusta mucho vivir su vida poéticamente. Es una mujer que piensa antes de hablar y desarrolla una buena dialéctica. Cabal y profundamente consciente. Su vida artística, acaso influenciada por destacadas mujeres de la cultura universal, no entabla relaciones unilaterales. Evoca a María Elena Walsh y Diane di Prima, de quien recuerda que estuvo trabajando durante sus últimos años como alquimista. “La poesía en sí es una alquimia. Siempre me sale como algo natural y trato de ir hacia eso porque creo que te mantiene en contacto con cosas que son muy importantes. Cuando eso se pierde -asegura- se pierde la esencia”.
     Indudablemente no pasó inadvertida en sus primeras presentaciones en Buenos Aires. Dejó una semilla sembrada en la fértil tierra argentina, donde piensa volver muy pronto. Nuestro público la mimó y le hizo saber que es bienvenida. “Tengo una pasión muy fuerte por muchas cosas argentinas, como los dibujos y los libros de “Quino”. Es un genio, desde muy pequeña leía sus libros de humor político, o Mafalda. La literatura vino después de la música. Leí mucho a Borges, Cortázar y Alejandra Pizarnik, de quien incorporo uno de sus versos en una canción. En Argentina sentí muchas cosas familiares: Illya Kuryaki, Luis Alberto Spinetta, Charly García o María Elena Walsh me generan un sentido de pertenencia. Me siento muy arraigada a la cultura de acá”.
     El tango de Roberto Goyeneche que sale del reproductor suena cada vez más tenaz, como si el mismísimo “polaco” estuviese cantando atrás, en el comedor de la casa ubicada en Olivos. Oímos brevemente el compás, el 2x4 y el bandoneón taciturno. De pronto, recuerda: “Hace poco, Charly García dijo: ‘siempre que toco tiene que ser mejor’. O sea, su preocupación al día de hoy para que todo sea más perfecto lo siento muy inspirador. Creo que un artista tiene que ser siempre así. El arte necesita exigencia y que te enriquezcas siempre.”
En el Teatro del viejo mercado. Foto: Jacqueline Orión.
     “Para conocernos más deberíamos cantar -entona en una canción de su disco Cada isla un tesoro-. Cantar hasta que no podamos resistir”. Para la santiaguina de 28 años, “el canto es un cortejo. Es algo animalesco: los pájaros y los gallos cantan. Siento que es algo primal. Algo que no puedo evitar en cualquier estado de ánimo”. Y reflexiona: “Cantar es mi naturaleza”.
     Instintiva, visceral e introspectiva, le gusta vivir de manera intensa y abstraerse en sí misma; así se siente “blindada energéticamente”: “Tengo una comunicación muy fuerte conmigo misma -detalla-, me gusta mucho estar sola. Y de hecho nunca me siento sola. Siento muchas presencias.”, dice esta mujer de enigmática mirada, que cultiva su vida interior, que apela a sus ancestros y cree en la reencarnación de las almas.
     Vivió algo más de un año en Rapa Nui (Isla de Pascua), donde grabó su segundo disco El orden de las cosas y donde sintió, dice, una conexión muy cercana con la naturaleza. “Un misterio muy grande donde yo sentía que era parte de eso. El sol siempre va a estar ahí. La luna también. Ella te ha visto en todas las situaciones. Ha visto las noches de bohemia de todos los poetas y los cantores de todos los tiempos. Entonces qué más inspirador que ese astro…”.
     Nunca sintió temor. O por lo menos eso infiere, como queriendo ser implacable. Quizá lo haya sentido en ocasiones sofocadas por un recurso de autodefensa. “Creo que no soy cobarde”, se permite dudar ahora. Y regresa a su estoicismo natural: “Prefiero enfrentar los problemas y mirarlos a la cara hasta pulverizarme los ojos. Como decía Pizarnik: ‘la rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos’. Esta frase que toma como filosofía, justifica de alguna manera la presencia del genoma de diversos cuentos y poemas que ella escribe, en sus composiciones rítmicas. Y aunque también le gustaría poder dedicarse a la pintura en algún momento, comprende que debe focalizar en lo que ella siente como su naturaleza: la música. Porque se siente, además, parte de circunstancias mayores en el orden cultural y cósmico. Una pieza de ajedrez en el bastidor del arte ecuménico. Y porque sabe que debe mirar la rosa, hasta pulverizarla.

Juga di Piaf
     “Piaf era una mujer muy sobria. Sólo con su cara iluminada, sus manos y su voz como medio de expresión, es capaz de pintarte esos paisajes y sensaciones universales que traspasan hasta el idioma. Yo me identifiqué con ella sobre todo porque me enriquece a mí misma, y me pone la piel de gallina poder entonar esas melodías. Llevar esa sensación...”. Al detener su relato, contempla el mate sobre la mesa. Su templanza impone unos segundos de silencioso pensamiento, y completa: “...Lo que ella tiene dentro de su voz es eterno”.
     “Creo que Piaf es una figura clave en la historia de la música contemporánea. Sus composiciones son de una complejidad tremenda y de una diversidad estilística muy osada. Había grandes compositores y letristas involucrados. Su manera de cantar tiene una relación muy fuerte con el tango, pero con muchos otros géneros también. Su postura es muy blusera. Ella era una maestra de ceremonia. Su desgarro y añoranza... tiene canciones muy fuertes. Esa alquimia que es su música donde combina todos los ingredientes de forma perfecta”.
     Lo llamativo de este homenaje es su sensibilidad. De qué manera se invoca a un artista del pasado. El acto de “tenerla presente” asume su adaptabilidad al medio. Como refirió alguna vez Borges, no existe un Dios que cambie el pasado, pero sí sus consecuencias. Y el eco de Piaf sigue sonando, como parte de una cadena, en otras voces y en otras almas.

martes, 13 de agosto de 2013

Villa+Discurso en Argentina

La obra del chileno Guillermo Calderón se lució el último fin de semana en el Teatro General San Martín de Buenos Aires, conmemorando el 30º aniversario del regreso a la democracia en Argentina y los cuarenta años del golpe de Estado en Chile. Villa+Discurso (interpretada por Macarena Zamudio, Carla Romero y Francisca Lewin) ya pasó por más de treinta países, entre los que destacan el Théâtre de la Ville en París, el Festival de Edimburgo, el Centro Dramático de Madrid, el Festival de Liège (Bélgica) y el Festival Internacional de Teatro de Montevideo, entre otros importantes auditorios.


Villa, primer acto. Foto: Archivo. 


Por Matías De Rose

            ¿Recordar o pasar la página? Esa parece ser la disyuntiva actual en relación a la historia reciente de Chile. Villa+Discurso lo expresa de esa manera, pero se arriesga, toma posición y levanta una declaración de principios. Es una obra que explora el pasado y expone al presente en tanto consecuencia. El resultado es análogo de un enorme símbolo que tiene el peso de la realidad política, del sentido de la justicia; el bien y el mal puesto en escena con finísima ironía. Para el director y dramaturgo Guillermo Calderón, “Chile tiene un pasado muy traumático”. Y reconoce: “Lo que yo busco es reconstruir esa historia a partir de una ficción. El acto de recordar es un tema de gran discusión cultural. El pasado está en disputa y creo que el teatro es una de las formas en que la cultura trata de debatir esa versión del pasado y recordar con dignidad todo lo que sucedió”.

            Calderón, un director comprometido con la lucha contra el olvido, cree que “la reconstrucción de la memoria en Chile es un proceso muy frustrante y traumático. Cuando terminó la dictadura estaba la expectativa de que hubiera verdad y justicia, pero no hubo nada de eso. Pasó mucho tiempo y da la impresión de que el tema caducó, principalmente, porque hay instituciones muy grandes como el museo de la memoria, y da la sensación que el país dejó atrás el trauma... pero en realidad está más presente que nunca”.

            Como coinciden sus protagonistas, Villa+Discurso logra ser un debate político. Son dos obras distintas pero perfectamente relacionables. En Villa, una comisión de tres mujeres busca la manera de reconstruir Villa Grimaldi, el centro de detención más grande de la época de Pinochet. El debate entre ellas genera propuestas desbordadas de un morbo que pretende, con humor y cinismo, generar resultados efectistas. A su vez, refleja los inconvenientes reales que afrontan las organizaciones de derechos humanos a la hora de erigir estos ex centros de tortura en símbolos de la memoria y la identidad (ésta última aparece implícita en la manera en que se debate cómo recordar a las víctimas; además las tres mujeres se llaman "Alejandra" y habrían nacido en la Villa).

            “La villa es una opción política directa”, relata Francisca Lewin, ante el consentimiento de sus compañeras. Y extiende su afirmación: “La derecha naturalizó el discurso del olvido. Que hay que construir desde el futuro y sin rencores pasados. Entonces esta obra le dice que no a esa declaración: que este tema es presente. Estas jóvenes (las protagonistas) están cruzadas por el tema de la tortura y la dictadura; son cosas que pasan y que en nuestro país no está resuelto. Hay que pensar el aquí y el ahora, no es momento de pasar a la página siguiente”.

            Macarena Zamudio cree que “el debate que genera es muy necesario. Un espacio de reflexión abierta sin metáforas: las cosas como son. Hay otras que no tienen respuesta, otras con contradicciones, pero de alguna manera eso es reflejo de nuestro país, donde creemos que no hay justicia”. En la misma línea, Carla Romero asevera: “En Chile hay obras de teatro que trabajan lo político metafóricamente. Por eso Villa+Discurso se propuso, desde un comienzo, ser directa, abierta y clara. Es momento de decir las cosas con nombre y apellido. De exponer un personaje político actual y poner sobre la mesa la discusión sobre el museo de la memoria y de Villa Grimaldi, que son presentes y existen”.
Macarena Zamudio, Carla Romero y Francisca Lewin. Foto: De Rose
            “Se convierte en una obra política en la medida que cumple la funcionalidad de ser una cita constante de la realidad y de la historia”, considera Carla. ¿En qué medida el arte influye en la política? Probablemente, la obra se haga más contundente en ese aspecto: en la forma en que plantea situaciones e imágenes reales que están en contingencia y el impulso por poner en crisis cierto estado de orden social y cultural. La intención llega con fuerza, aun cuando “los dramaturgos no están a la altura de esta historia”, como esboza el autor en su guión.

            Por otro lado, aparece Discurso. Se trata de una hipotética despedida de Michelle Bachelet al frente del gobierno, exponiendo sus sueños pero también sus limitaciones, errores y contradicciones. La obra da cuenta de los señalamientos a la Concertación como “derechista” o “continuista” del modelo neoliberal heredado de la dictadura de Pinochet. O de la cultura del silencio. Si bien puede interpretarse como un homenaje a su figura como mujer, a la vez revela cierto malestar con algunas de sus políticas de gobierno, como la ley antiterrorista, la matanza y el desalojo de integrantes de la comunidad mapuche, la negativa a ceder mar para Bolivia o la crisis estudiantil.

            Las mismas tres actrices representan a la ex Presidente. De esta manera se aprecia con mayor profundidad los repliegues de una mujer con cuestionamientos. Se muestra contradictoria al punto de reconocerse inconsistente en su discurso. Critica a los funcionarios que hicieron escuela con Milton Friedman, aunque a los del norte sea “mejor tenerlos como amigos”. Pide perdón “por la educación inmoral” y defiende su polémico posicionamiento dentro del socialismo: “Después de todo, me eligieron para administrar este modelo", plantea.

            Julio Cortazar expresó alguna vez que la mujer chilena representa un coeficiente importante en la vida pública del país. Que por eso la clase política debía ejercer un trabajo enorme en la concientización de la mujer. Salvando diferencias irreconciliables con el escritor argentino y su contexto, Guillermo Calderón parece recoger esa misma determinación. A nivel dramatúrgico la obra está muy bien estructurada. Le da humanidad a Bachelet, se reconoce el personaje político en su figura de mujer. Y de eso mismo se trata: la construcción de Michelle Bachelet como mujer. De ahí en adelante su figura política como consecuencia de una vida traumática.
Guillermo Calderón en la antesala del teatro. Foto: M. De Rose

            Es notorio como el director intenta ser muy cauto respecto a la intencionalidad de su obra. En vísperas a las elecciones en Chile, podría ser mal interpretada su finalidad artística, por eso intenta aclarar para evitar análisis erróneos: “Para mí es muy importante que sea la primera Presidente mujer de nuestro país y la primera persona que dio su cuerpo en relación a los derechos humanos. A veces no se le da la importancia que tiene. Pero ella se convierte en la Presidente del país y tiene que defender una Constitución y un sistema económico. Entonces, muchas veces termina haciendo lo que hace el Estado: formar, reprimir y muchas veces ejercer violencia. Sin embargo creo que no deberíamos nunca perder de vista que es una mujer que ha sido muy golpeada y que eso de alguna forma explica muchos de sus comportamientos como gobernante. Y eso es lo que esta obra trata de mostrar.


Ficha artistica
Obra: Villa+Discurso
Compañía: Teatro Playa
Dirección y dramaturgia: Guillermo Calderón
Elenco: Carla Romero / Macarena Zamudio / Francisca Lewin
Asistencia de dirección: María Paz González
Diseño integral: María Fernanda Videla
Producción: María Paz González

Coproducción: Teatro Playa - Fundación Teatro a Mil