martes, 12 de noviembre de 2013

"Haz tu voto volar"

[Artículo publicado en el diario El Clarín, de Chile, con algunas ligeras correcciones de Haz tu voto volar, rectificadas por el autor]


Tras su aprobación en el Senado
Tratamiento sobre el voto extranjero genera disidencias
Desde Buenos Aires, analizamos en detalle las complejidades de la ley de reforma constitucional que otorga el derecho a los chilenos en el exterior a participar de elecciones presidenciales y plebiscitos. Tras el despacho de la comisión del Senado, las voces de distintos especialistas se suman a las de agrupaciones como Haz tu voto volar, Chilenos exiliados por la educación y Por el voto chileno desde el extranjero. ¿Cómo continúa el tratamiento legislativo?
En el Obelisco (Buenos Aires). Son 54.000 los chilenos residiendo en la capital argentina.


Por Matías De Rose
Desde Buenos Aires

     El pasado 11 de septiembre, día del aniversario número 40 del Golpe de Estado que derrocó al gobierno de Salvador Allende, el Senado de la República de Chile aprobó el proyecto de reforma constitucional que regula el ejercicio del sufragio de los ciudadanos que se encuentren en el extranjero. Pese al dictamen de la sala, miles de chilenos alrededor del mundo siguen expresando su malestar debido a que el texto no incorpora la elección de parlamentarios, municipales y consejeros regionales. Los exponentes más cercanos son los que se organizan y construyen su ciudadanía en la Argentina, el país donde habita la mayor población de chilenos fuera de Chile. En Buenos Aires, agrupaciones de exiliados políticos y asambleas estudiantiles ponen bajo la luz del cielo porteño sus inquietudes, a días de las nuevas elecciones presidenciales.
     Son aproximadamente 800.000, según datos del Censo de 2002, los chilenos que viven o están temporalmente fuera del país como ejecutivos, estudiantes o trabajadores. Un 13% está compuesto de exiliados por razones políticas, mientras que el 70% restante emigró por cuestiones económicas o familiares.      De acuerdo al Censo de 2010 en Argentina, hay 191.147 chilenos residiendo en su país. La Provincia y la Ciudad de Buenos Aires son los territorios en donde se refleja un mayor número de concentración, con 56.521 residentes. “En términos generales -infiere el cónsul adjunto de Chile en Buenos Aires, Luis Enrique Martín-, estas cifras muestran una disminución de la emigración chilena en Argentina. Luego de alcanzar su nivel más alto en 1991, está paulatinamente disminuyendo: en 2001, se registraron 212.429 chilenos en Argentina; los actuales 191.147 representan una caída superior al 10%”.
     Según informa Pía Argagnon Ocampo, socióloga de la Universidad de Chile e investigadora del documental Al otro lado de la cordillera, entre el 2006 y el 2012 solicitaron residencia en el país vecino 38.000 personas. Esto no implica una autorización para emigrar (o inmigrar), sino para obtener residencia en Argentina. Las estadísticas están para quienes inician el trámite, quienes reciben residencia temporaria y quienes obtienen residencia definitiva.

La votación por el voto
     El propio gobierno de la Alianza, en el 2011, había reinstalado una discusión histórica en la agenda política por una reforma constitucional, aunque la discusión central fue por una ley orgánica regulatoria. Presentaron, por entonces, un proyecto de ley que permitía el voto de los chilenos en el exterior exigiendo un vínculo y estableciendo como requisito la inscripción en los consulados respectivos. Al no conseguir acuerdo dentro del propio oficialismo -tampoco dentro de la Concertación, que lo consideró un proyecto discriminatorio-, la propuesta se “cajoneó”, como se diría en el ágora porteña. La discusión fue repuesta por los senadores DC Soledad Alvear y Patricio Walker y la senadora socialista Isabel Allende, quienes presentaron una nueva reforma constitucional en junio pasado que comenzó a ser analizada.
     En primera instancia, la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento del Senado había autorizado la propuesta y la giró a la sala del Senado, donde finalmente fue aprobada por 26 votos a favor, 9 en contra y ninguna abstención. El proyecto volvió, pese a su aprobación, a hacer el mismo recorrido. En el segundo trámite, la Comisión de Constitución y Legislación del Senado rechazó las indicaciones planteadas por la UDI y despachó el preyecto a la Sala de la Cámara Alta para determinar la modalidad en que se hará efectiva esta iniciativa (ver recuadro: “Propuesta de voto electrónico”). Para que la medida finalmente sea implementada no basta con una reforma constitucional, ya que aunque sea aprobada, el Presidente de la Nación deberá enviar una ley orgánica que imponga un marco regulatorio.
     La medida, además, sólo contempla las elecciones presidenciales y plebiscitos nacionales. Para los comicios parlamentarios, municipales y de consejeros regionales restará un arduo debate planteado en torno a la inscripción automática en el padrón electoral y la jurisdicción del votante. Por ello es que los senadores plantean como necesaria la tramitación de una ley orgánica constitucional para regular la inscripción en los consulados y las atribuciones del Servicio Electoral, además de la reforma principal que suma un par de párrafos a la Constitución.
     Sin embargo, pese a que el dilema parece abrirse, este encuadre generó malestar y controversia entre los organismos demandantes, quienes evidencian un nuevo acuerdo tácito entre gobernantes y concertacionistas (ahora “Nueva Mayoría”). Germán Westphal, de la agrupación Por el voto chileno desde el extranjero, manifiesta que de implementarse una reforma constitucional y una nueva ley orgánica se hará “prácticamente inmodificable la restricción electoral dados los altos quórum que requerirían una nueva reforma constitucional y una nueva ley orgánica que hagan efectivo el derecho a voto pleno de los ciudadanos residentes en el extranjero”.
     “Esta restricción es parte de una discusión mucho más amplia ya que supone rediscutir las nociones de pertenencia a una comunidad política determinada”, expone Gimena Perret, antropóloga y docente/investigadora de la Universidad de Buenos Aires. Se dedica desde hace algunos años a cuestiones vinculadas con procesos migratorios contemporáneos, migración chilena en Argentina, las formas de organización migrante y derechos políticos transnacionales.
     En la Constitución Política de Chile no se distingue entre ciudadanos que residen dentro del país de aquellos que residen fuera. Se habla más bien de ciudadanos. En este sentido, Perret agrega que “siendo ciudadanos es que se puede sufragar. Es un derecho constitucional, no atribución de uno u otro gobierno”.
Haz tu voto volar, una masiva campaña que defiende el derecho a voto de los chilenos en el exterior, espera que se puedan corregir dos aspectos cuando la reforma sea analizada en la Cámara de Diputados. En una carta orgánica que responde a la reciente resolución legislativa, expresan: “Que no se excluya en el texto de la Constitución el derecho de los chilenos en el extranjero a participar en elecciones parlamentarias y que no se exija a los chilenos en el extranjero inscribirse para cada elección, sino una sola vez o en caso de cambio de país de residencia en el extranjero”.
     El Presidente Piñera considera que "si no hay reforma constitucional, los chilenos no tendrían para qué inscribirse, pues estamos con inscripción automática y por tanto nadie sabría dónde están, dónde van a votar". Sin embargo, Westphal sostiene que “no es necesario que haya mesas receptoras de sufragios en ningún consulado si el Servel emite y recibe las papeletas por correspondencia a través de los consulados o directamente a los ciudadanos residentes en el extranjero”. Es decir, los ciudadanos en el exterior votan en la comuna en que están automática, legal y legítimamente inscritos, tal como lo establece la Ley Electoral vigente. Sólo hay que implementar que puedan ejercer su voto en condición de “ausencia".
     Lo que parece unívoco en la derecha chilena es juzgar que el votante en el extranjero deba sostener un “compromiso con Chile” para ejercer su derecho a sufragio, o como sostuvo el senador Carlos Larraín (RN) -uno de los votos disidentes-, en oposición a que “chilenos que no pagan impuestos decidan por las autoridades que gobernarán el país”.
     No obstante, nueve de cada diez chilenos que están en el extranjero actualmente, según estudios revelados por el senador Patricio Walker (DC), están trabajando, estudiando o realizando alguna investigación y tienen un vínculo permanente con el país. Además agregó que “el argumento de que sólo pueden votar los chilenos que pagan impuestos es erróneo, porque la gran mayoría son personas que tienen vínculos con Chile y además van a ratificarlos desde el momento en que tienen que ir al consulado profesional a expresar su voluntad de votar”.
     En tanto, el senador DC Andrés Zaldívar destacó: “siempre estimé que no era necesaria la reforma constitucional para otorgar el derecho a voto a los chilenos en el extranjero”. En la misma postura, el senador Eugenio Tuma (PPD) expresó que “la Constitución no establece que para ejercer el derecho a voto haya que estar en Chile“.

La reforma constitucional:
     La reforma constitucional establece que "los ciudadanos con derecho a sufragio que se encuentren fuera del país, podrán sufragar desde el extranjero en las elecciones de Presidente de la República y en los plebiscitos nacionales, por el solo hecho de solicitarlo para cada elección o plebiscito. Dicha solicitud se dirigirá al Servicio Electoral, pudiendo realizarse en Chile o a través de los Consulados de Chile en el extranjero, indicando el Consulado donde se ejercerá este derecho. Una ley orgánica constitucional establecerá los requisitos formales que deberá contener la mencionada solicitud y regulará la manera en que se realizarán los procesos electorales y plebiscitarios en el extranjero, en conformidad a lo dispuesto en los incisos 1° y 2° del Artículo 18".

Propuesta de voto electrónico
     Hasta el momento, la única alternativa de modalidad anunciada es la que propone el sufragio electrónico desde el país de residencia. Así lo anunció la organización civil Voto Ciudadano, que en los próximos días presentará la propuesta. Estas elecciones virtuales estarán asesoradas técnicamente por Inrria Chile, una corporación chilena/francesa que se dedica a la investigación de herramientas tecnológicas. A esto se suman las coordinaciones que mantienen con Haz tu voto volar, quienes sostuvieron una serie de movilizaciones a nivel mundial para demostrar la importancia de este derecho.
     Entre el 10 y el 17 de noviembre, en paralelo a las elecciones presidenciales y parlamentarias, se realizará una votación electrónica simbólica en la que todos los chilenos que viven en el extranjero podrán manifestar su preferencia por uno de los nueve candidatos presidenciales. La iniciativa fue presentada este sábado por Voto Ciudadano, las fundaciones Inria Chile y Democracia y Desarrollo, la comunidad El Quinto Poder, las campañas Haz Tu Voto Volar y Marca Tu Voto AC, los movimientos Revolución Democrática, Red Liberal e Izquierda Autónoma, además de parlamentarios oficialistas y opositores.

Hagan ruido
     En una encuesta desarrollada en las redes sociales por la agrupación Chilenos en Buenos Aires, 130 usuarios se manifestaron a favor de la aprobación de la ley, mientras que apenas se opusieron 11 personas. A la hora de elegir candidatos, el economista Marcel Claude (Partido Humanista) lidera ampliamente la elección virtual con 79 sufragios. Lo escoltan en el podio el independiente Franco Parisi con 22 votos y Marco Enríquez Ominami (Partido Progresista) con 17. Las candidatas Michelle Bachelet (Nueva Mayoría) y Evelyn Matthei, del partido gobernante, obtuvieron 16 y 12 votos respectivamente. El ecologista Alfredo Sfeir, por su parte, contabilizó 8 electores, la misma cantidad que la registrada por el voto nulo o en blanco. En total, se registraron 163 electores.

     Por otro lado, Germán Westhpal de Por el voto chileno en el extranjero realizó en la web una petición al Presidente de la República de Chile para que presente al Congreso un proyecto de ley que asegure el ejercicio del derecho a sufragio chileno desde el exterior “sin condiciones ni restricciones, tal como se consagra en la Constitución”. Cerca de 3000 ciudadanos chilenos se pronunciaron a favor.

Compromiso con Chile
     Es un típico sábado lluvioso en la Ciudad de Buenos Aires. Sobre la vereda de una esquina ubicada en la intersección de las avenidas Rivadavia y La Plata, se ven imágenes en blanco y negro en los televisores del restaurante Plaza del Carmen. Salvador Allende, Augusto Pinochet, La Moneda humeante y el mozo que sube el volumen. La cercanía por el aniversario del golpe militar en Chile convulsionó también detrás de la cordillera. La batalla de Chile, de Patricio Guzmán, en la Televisión Pública. El formidable 'diálogo de América' que reunió al periodista Augusto Olivares con Salvador Allende y Fidel Castro. Diarios y revistas revolviendo en las trágicas páginas del pasado chileno. Decenas de cuentas de zurdo-burgueses argentinos en Facebook recordando al jefe de la Unidad Popular. A pocas cuadras, la Asamblea de Chilenos Exiliados por la Educación de Mercado debate sobre las vicisitudes políticas de su país en el IMPA, una emblemática fábrica de trabajo cooperativo recuperada por sus trabajadores.
     Se declaran exiliados, según justifican, porque ejerce sobre ellos la imposibilidad de adquirir un derecho, en este caso, su educación secundaria y universitaria. Es la primera jornada de "La Educación de Pinochet. Migración y Exilio en Argentina", donde un grupo de sociólogos, antropólogos, exiliados políticos y documentalistas se dispone a debatir el documental Al otro lado de la cordillera, del director Rodrigo Salinas (InSURgentes).
     De la proyección se desprende que mientras las 16 universidades públicas que hay en Chile son financiadas en un 13% por parte del Estado, las 54 universidades gratuitas que hay en el territorio bonaerense terminan convergiendo en un número significativo de emigrantes, o lo que ellos llaman “exiliados por la educación”. Hasta ahora se estima que hay cerca de tres mil estudiantes chilenos, entre Provincia y Ciudad Autónoma, fundamentalmente en universidades públicas, aunque para el consulado chileno en Buenos Aires serían, al menos, dos mil personas más. Las que tienen mayor número son la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de la Plata.
     Por lo que pudo detectar la sede diplomática, existe una elevada tasa de deserción de los estudiantes chilenos, que es, además, concomitante con la baja tasa de graduación que tienen los propios argentinos, especialmente en universidades públicas que es donde se concentran los chilenos. El Gobierno busca saber a través de sus embajadas y consulados el destino de estos estudiantes una vez graduados. Pues resulta que la convalidación de títulos recientemente aprobada es el primer paso en el engranaje del “compromiso con Chile”, obligando a los graduados a renunciar vínculos con el país que los instruyó gratuitamente en el ámbito académico para regresar con el Estado que alguna vez les fue ausente.

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