domingo, 6 de abril de 2014

La Trinidad Lírica

Alika + Miss Bolivia + Sara Hebe

Cumbia, reggae y hip-hop en el mismo compás. Con audaces apuestas discográficas, Miss Bolivia, Alika y Sara Hebe le siguen regalando al público la frescura de un género renovado. Entre el arte y la militancia activa: su música como herramienta de compromiso social. Ritmo, poesía y conciencia; historias de calles y lunas suburbanas.

Por Matías De Rose

MISS BOLIVIA, el Anti-Edipo

Paz me cuenta que tiene una “corta vida de militante pero intensa”. A veces la invitan a cantar a las cátedras de Ciencias Sociales o Psicología y a movilizaciones universitarias. Le escribió un rap a las Madres de Plaza de Mayo. Antes era interlocutora de la lírica consciente: así definía a sus impulsos artísticos. Ahora toda esa verborragia insolente mutó en un caprichoso “quiero cambiar”. En un dancehall cumbiero y ritmos modernos que incitan al agite conservando el brío querellante.

Miau es la nueva apuesta discográfica de Miss Bolivia. Foto: archivo.
        
         La casa donde nos encontramos en Villa Crespo es una galería amplia y luminosa que se extiende en otros tres cuartos. En el primero suele dar clases de yoga Ashtanga Vinyasa, una disciplina proveniente de los montes Himalaya. El salón está rodeado por dos o tres bibliotecas que remiten tomos sobre psicoanálisis freudiano y materialismo histórico, entre los más repetidos. Ve con cercanía volver a ejercer la docencia en psicología, la que alguna vez relegó para dedicarse de lleno a la música. Le gusta dar nociones básicas sobre el capitalismo y la teoría marxista, aunque se reconoce con Gilles Deleuze: el autor de Capitalismo y esquizofrenia es una clara influencia en la vida de Miss Bolivia. “Me parece una buena plataforma de ideas, sobre todo en el plano artístico. Aunque a él no le gustaría que se hable de paradigma…”.

         Mientras prepara un mate se justifica desde la cocina:

-Perdón por el desorden, acá alguien acaba de terminar de editar su disco.

La autorreferencia escondida alude a Miau, su reciente material. Atrás quedó la lírica consciente, donde ella misma circunscribía a su prosa. El argumento es platónico: cree que estaba expresando su arte a semejanza de idealizaciones: “Antes hablaba en segunda persona, como exhortando máximas buena onda pero que son bajadas de línea: ‘Apaga tu mente, enciende el corazón’. Ni yo puedo apagar la mente, entonces no me interesa pararme en el lugar de ordenar algo que yo no puedo hacer. Ahora soy más autobiográfica, me hago cargo de lo que soy y de mis posibilidades. Puedo hacer canciones pero no puedo apagar la mente”.

Se la nota reflexiva. Como si hubiera desarrollado una capacidad de elaboración de todo lo que alguna vez fue, para digerir todos los sucesos de su vida en un nuevo disco. “Lo tengo que transformar en algo artístico”, reconoce, “sino creo que me enfermaría”. Cambia “veneno en medicina”; cuestión de supervivencia...

La militancia ocupa, según distingue, como mínimo la mitad de su vida artística. Participó del spot de Presidencia de la Nación homenaje a Néstor Kirchner que se difundió previo a las últimas elecciones legislativas. “Practico un activismo apartidario, si bien voto y asumo mi responsabilidad cívica. Milito por causas y contenidos, y cuando hago una revisión de esos ejes pienso en Néstor como líder político y como gobernante. En gran porcentaje, lo asocio inmediatamente con su gestión y su práctica política imperfecta, con todas las causas que engloba mi militancia. Me llamaron para algo que no era partidario sino que institucional; el homenaje a un hombre. Que me hayan dicho a mí me honra a sobremanera, por eso lo hice automáticamente. Quizá el modelo de acción política tiene fisuras, como todos los modelos. Pero creo en el libre debate sin fanatismos”.


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ALIKA, sin intermediarios

Llegó a Los Ángeles en el marco de una gira que emprendió el año pasado. Acaso desde otras ciudades siga observando que todo lo que brilla bajo el sol es vanidad. Alika ya grabó su sexto disco de estudio Mi Palabra, Mi Alma, y asegura que la idea es darlo a conocer: “Me va bien, trato de difundir mi música por todas partes. ¡Así es la vida del mariachi!”.

Mi Palabra Mi Alma. Alika sigue en el ruedo. Foto: archivo.

“En Estados Unidos comenzamos a presentarnos en el 2006 y desde entonces tocamos en los festivales de reggae más importantes”, comenta. Así Alika pasó del Northwest World Reggae Festival al Tribute to the Legends y del Reggae on the River al One Love One Heart. “Nos presentamos también en ciudades como San Francisco, San Diego, Nueva York, Miami y Chicago”, y dice que espera poder volver a la Argentina en el 2014.

La ex Actitud María Marta sigue impulsando su mayéutica inquisitiva con Mi Palabra Mi Alma, su nuevo material costeado con ayuda casi íntegra del Crowdfunding (financiamiento colectivo). “El disco ya está terminado, ahora le estoy dando las últimas escuchadas antes de mandarlo a fabricar y subirlo a internet. El financiamiento en masa fue eficaz y la gente me ayudó en la recta final, que se me estaba complicando un poco. Estoy muy agradecida por eso”.

Para Alika, la independencia que siempre mantuvo de la industria musical le permitió ser ella misma y llegar al público sin intermediarios: “Es ser dueño de tu trabajo, de tu tiempo y de tus decisiones. Que ninguna presión de ningún tipo intervenga en tu creatividad o en tu forma de expresarte. Es ser vos mismo, no es para cualquiera. Es un camino difícil pero da sus frutos”.

Admite que tiene algunas ideas de trabajo “para lograr beneficios en nuestras comunidades”, en donde involucrará la música con otro tipo de disciplinas, aunque prefiere mantener los detalles en suspenso. “Ya lo iré desarrollando y poniendo en práctica con el tiempo. No siempre las cosas salen como uno las planea. De nuestra parte le pondremos todo el empeño”.


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SARA HEBE, lujo popular

         Sara siempre pone el cuerpo. Un día está en un edificio tomado resistiendo al desalojo de la policía. Otra noche arremete frente al Congreso para decirle a Monsanto que no es bienvenido en el país. Sin embargo, con su música como pretexto, prefiere no correr con la chapa de militante: “Es algo grande, y a mí me falta trabajo de base. Pienso que soy una opinión poética de lo que veo que está pasando”.

Sara Hebe, otra etapa del rap argentino. Foto: archivo.

En el 2012 grabó su segundo disco Puentera, que procedió a La hija del Loco (2009). Con estos dos trabajos, la chubutense logró cosechar buenas críticas en la esfera hip-hop y algún sector de la prensa cultural de nuestro país. Llevó su música al Colectivo Cultura Libre del Foro Social Mundial de Porto Alegre y también fue invitada por el Colectivo Hip Hop Revolución de Caracas, para representar a la Argentina en la quinta edición de la Cumbre Internacional de Hip-Hop.

Este corto tiempo en la escena resultó un curso intensivo, en el que Sara Hebe  problematiza su dilema artístico y se acoraza con su autenticidad: “Aprendí a elegir mejor las palabras. A pensar un poco más antes de grabar. Aprendí a no vomitar todo de una y a organizar un poco más lo que quiero transmitir, que es poesía”.

Actualmente sale de gira por todo el país con su beatmaker y compañero de tarima Ramiro Jota. Considera que juntos están haciendo algo distinto. Un híbrido entre punk, rap y cumbia que va más allá de una mera fusión musical. “Quizá inventamos algo”, sospecha.

Sara Hebe es casi nihilista. “No creo en casi nadie”, me dice. “Sólo en algunos amigos y amigas que trabajan en proyectos que apoyo”. Sitúa como salvedad aquellos espacios donde aporta sus reflexiones más puras: “Creo en la música”, asiente, “en las cosas que se hacen auténticamente”.

“A cada paso hago política, que es la cotidiana. Elegir tocar en tal o cual lugar es un acto político”, dice, aun con cierto recelo respecto al alcance del arte como herramienta política. “Igual” –admite- “sigo haciendo temas. Creo que puede ser una herramienta de transformación y puede servir para visibilizar cosas que están pasando, pero no creo que el arte cambie radicalmente nada. Un cambio radical se lograría por un entramado de hechos políticos, culturales, artísticos…”

             Sara siempre pone el cuerpo. El acto de estar presente es también parte de ese entramado que ella advierte y del que a la vez reniega. En ese terreno, todo le sirve de inspiración: “me remito a lo que veo a mi alrededor y lo que me pasa a mí. Lo que me pasa adentro y lo que está afuera".

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