sábado, 27 de julio de 2013

Sombras

     "Mi vida no tiene sentido", me repetía detrás del humo de sus cigarrillos. Su mirada estoica y aspecto de mujer invulnerable se derrumbaron con esas cinco palabras. Con sus pupilas oscuras, temerosas.
Intenté rearmar los cristales que sus ojos dejaban caer al suelo, con menos suerte que la que consiguieron mis antecesores.
     Quizá ella no lo sepa, pero es una víctima. Víctima de su pasado y de su frágil presente. Pero principalmente lo es de ella misma. ¿Cuánto tiempo se puede vivir sin cambiar la piel? ¿Sin arremangarse y atreverse a cruzar el río? Sin sentir.
     Cada mañana se eleva de su cama y empieza a girar suspendida en el aire. Se prepara para enfrentarse con un juego que conoce muy bien, pero que no tiene idea de cómo jugarlo (¿quién sabría?). En definitiva, ella nunca se levanta. Es como si siguiera ahí, en su lecho póstumo, inmóvil por el miedo al vapor de la ciudad, a la corteza de los árboles, las palabras, los gestos...
     "Mi vida no tiene sentido", se sigue lamentando, tratando de hallar algo que no existe. Ella es única y a la vez es todas las mujeres. Encontrar un destino, los significados, las certezas a través de los sentidos, no hace más que transformarnos gradualmente en reflejos de algo indefinible. En sombras de sombras inclasificables, inútiles. Es probable que si aceptara que la vida no tiene otro puerto que su punto de partida, se acercaría apenas a un momento feliz. Pero ella ya no es ella sino que es todas. Se aferra caprichosamente a su mundo de cristal y espera quién sabe qué cosa. La invité a levantarse de su cama colapsada, todavía le tengo fe...

Sauri Photography

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