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domingo, 24 de mayo de 2015

Pablo Sepúlveda Allende: "En Chile existe una invisibilización hacia todo lo que fue el proceso de la Unidad Popular"

Nota publicada en Guay, suplemento juvenil del diario Miradas al Sur

Mano a mano con el nieto del ex mandatario chileno
Pablo Sepúlveda Allende: "En Chile existe una invisibilización hacia todo lo que fue el proceso de la Unidad Popular"

Por Matías De Rose
Desde Santiago
Ilustraciones de Nicolás Canobra

Pablo Sepúlveda es hijo de Carmen Paz Allende (la segunda de las tres hijas de Salvador y Hortensia Bussi) y Héctor Sepúlveda. Nació en México (septiembre del '76), producto del exilio de su familia, y se formó en La Habana, Cuba, donde primero estudió fisioterapia y después derivó a medicina, como su abuelo "Chicho". Luego regresó a Chile, donde ejerció en un centro médico público de la ciudad de Coquimbo, al norte del país.
Actualmente trabaja y vive desde hace seis años en Caracas, Venezuela. Pablo es también el nieto que más se parece políticamente a Salvador, y en consecuencia un firme defensor del proyecto socialista en Latinoamérica. Reflexiona sobre las debilidades de la "vía chilena" al socialismo pero las identifica como enseñanzas para los procesos revolucionarios actuales.




-¿Cómo creés que se recuerda a Salvador Allende en Chile? 

"Creo que a Salvador Allende se lo sigue recordando con mucho cariño y admiración. Su imagen no ha parado de renacer y crecer desde su muerte. Sus ideales, su trayectoria política, su ejemplo y su conducta  siguen inspirando a las nuevas generaciones y eso se pudo observar en las recientes luchas estudiantiles y demás luchas populares, donde la figura de Salvador Allende se levantó nuevamente como un referente ético e ideológico.
Creo que su principal legado político fue haber sido un precursor en la posibilidad de realizar la revolución socialista de forma pacífica, ampliando la democracia formal y representativa hacia una democracia económica y radical. Por otro lado también está su consecuencia política, su conducta coherente ante toda circunstancia, su sensibilidad humana y su compromiso con las clases sociales más humildes".

-¿Existe un mecanismo de invisibilización de cierta parte de la ciudadanía o los ámbitos oficiales?

"En Chile existe una invisibilización hacia todo lo que fue el proceso del Gobierno de la Unidad Popular. Es, tal vez, uno de los temas más ignorados en los medios de comunicación y en los ámbitos oficiales. Se habla mucho más sobre el golpe de Estado y las atrocidades la dictadura pinochetista que sobre la experiencia de la Unidad Popular como proceso en la construcción de una nueva sociedad más justa, siendo que en esta experiencia hay grandes enseñanzas y lecciones históricas que es necesario estudiar sobre todo en este tiempo latinoamericano, donde hay cada vez más gobiernos que buscan la transformación de las estructuras económicas y sociales del modelo capitalista".

Considero que también hay desde los ámbitos oficiales, y específicamente desde las cúpulas del actual Partido Socialista de Chile, una distorsión de la figura de Salvador Allende en el sentido que se le ha tratado de vaciarlo de su contenido  más radical y revolucionario, dejando solo una imagen de un  socialdemócrata más que de un político profundamente  revolucionario que luchó a lo largo de toda su vida y hasta el último momento por la construcción de una sociedad más justa".

-Creciste en un entorno en donde debatir la política era parte de lo cotidiano. ¿Qué recuerdos tenés de esas reflexiones? ¿Qué anécdotas te contaban tu madre o tu abuela en relación al día del golpe de Estado?

"Recuerdo la lucha contra la dictadura militar, sobre la atrocidades que cometía el terrorismo de Estado que se ejercía sobre el pueblo chileno, y las formas que se buscaban para difundir sobre las sistemáticas violaciones a los derechos humanos.
Las anécdotas que se relataban sobre Salvador Allende eran generales, sobre todo referentes a su sentido del humor, lo bromista que era con sus amigos, sobre sus gustos personales, su profunda sensibilidad social y su infatigable capacidad de trabajo.
Específicamente sobre el 11 de septiembre mi abuela "Tencha" siempre contaba cómo vivió ese trágico día en la  Residencia Presidencial de Tomás Moro, la cual fue bombardeada por el mismo tipo de aviones que bombardearon el Palacio de la Moneda; ella contaba cómo tuvo que salir 'gateando' entre las bombas y el humo".

-¿Ves similitudes entre la Revolución Bolivariana y el proceso iniciado por la Unidad Popular? 

"Sí, considero que hay grandes similitudes de fondo, más allá de los diferentes contextos  y momentos históricos. La Unidad Popular fue el primer proceso que planteó la transformación de las bases estructurales de la economía capitalista por medios no violentos, realizando los cambios necesarios dentro del marco legal de una institucionalidad burguesa. La Revolución Bolivariana que impulsa el Comandante Hugo Chávez retoma el camino de esa transformación de la sociedad  por mismos cauces legales y democráticos pero también aprendiendo mucho de las debilidades que tuvo la  'vía chilena al socialismo', sobre todo en lo que refiere a la necesaria defensa del proceso revolucionario. Recordemos las palabras que varias veces dijo el Comandante Hugo Chávez: “Esta es una revolución pacífica pero no desarmada”. También el hecho de que la primera gran medida que tomó la Revolución Bolivariana fue llamar a un proceso constituyente para cambiar el marco constitucional y legal heredado, que limitaría el normal desarrollo de los cambios necesarios. En Chile, esa legalidad heredada también dificultó el pleno desarrollo del proceso de cambios".


-¿Y en los mecanismos destituyentes o golpistas entre una época y la otra?

"Claramente también hay muchas semejanzas en las estrategias contrarrevolucionarias que han tratado de derrocar al Proceso Bolivariano con lo que pasó en Chile. Principalmente los golpes de Estado de tipo militar con distinto desenlace, debido a que las Fuerzas Armadas en Venezuela tienen mucha mayor conciencia de clase, identificadas históricamente con las clases sociales populares. No así en Chile, donde las Fuerzas Armadas históricamente han servido a las castas políticas dominantes.
Otra estrategia desestabilizadora que se ha repetido ha sido la guerra económica, con bloqueo económico financiero y comercial, con una escasez provocada a través del acaparamiento de productos, la especulación de precios, sabotaje a la producción y distribución, etc".


 -¿Cómo ves el proceso de integración regional actual? 

"Creo que estos procesos de integración y cooperación Sur-Sur que se han ido consolidando a través del ALBA, UNASUR, MercoSur y CELAC son de vital importancia tanto para sentar las bases de unión y complementariedad, más allá de la diferencias en las tendencias políticas, como para constituirnos como un polo geoestratégico a nivel global. De esta manera se contribuye a la construcción de un mundo multicéntrico y multipolar, cuestión necesaria para una mayor convivencia pacífica basada en el respeto entre las naciones".


¿Cómo ves a la izquierda chilena actual y qué opinás sobre los procesos sociales que se intensificaron a partir del movimiento estudiantil? 

"Me parece que en Chile se llevan adelante muchas luchas importantes y emblemáticas, como la del pueblo Mapuche, la del movimiento estudiantil y otras luchas y construcciones a niveles locales, como en Freirina y Caimanes, entre otras. A pesar de sus grandes dolores y también sus logros y avances,  son movimientos y luchas que se mantienen aún bastante dispersos, y me parece que hay que ir buscando convergencia hacia unos objetivos que respondan a las grandes y pequeñas demandas de la sociedad chilena, las cuales están aflorando cada vez con más fuerza y claridad.
Creo que uno de los grandes logros, sobre todo del movimiento estudiantil, fue a un nivel más profundo al lograr cuestionar el núcleo ideológico y cultural del modelo neoliberal, en el cual el sentido del lucro es parte fundamental de la hegemonía cultural del neoliberalismo. Al lograr deslegitimar el lucro tanto en la educación como en muchos otros ámbitos de las relaciones sociales y económicas se empieza a identificar con más claridad quiénes y de qué formas nos han dominado históricamente, lo cual es fundamental para ir afinando la puntería en las luchas que se vienen".

miércoles, 27 de junio de 2012

Gabriel Boric: "Nuestra pelea no es solamente por la calidad de la educación"

Desde Santiago de Chile
    El presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), Gabriel Boric comienza el 2012 en pleno período de reflexión. Luego de la última movilización masiva de marzo, advierte mayor articulación con otros sectores socioeconómicos.

Por Matías De Rose


"Tuvimos que sacar 250 mil personas a las calles para que la clase política identificara que hay un problema". Foto: diario La Tercera.
    Atrás quedaron los días de invierno en los que cientos de miles de estudiantes salían a las calles para reclamar por gratuidad en el sistema educativo. El sol del otoño chileno es más apacible y apenas hay gente sobre la Alameda, al igual que en la FECh. Pareciera que todos se toman vacaciones, excepto por Gabriel Boric, devenido en la cara visible más importante del movimiento estudiantil más antiguo de Chile.
    A diferencia de su antecesora Camila Vallejo -a quien venció en las últimas elecciones de diciembre-, el nuevo líder estudiantil se muestra mucho más crítico y verticalista en el marco reivindicativo. Sus últimas apariciones en televisión ya no son para anunciar sus estrategias: Boric saltó a la acción directa. Por estos días, los canales más importantes de noticias del país trasandino lo muestran dirigiéndose a las puertas del Palacio de la Moneda, en donde le entregará una carta al ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter en repudio a su controvertido proyecto de ley de Resguardo del Orden Público.
-¿Qué conclusiones sacaron en este período de reflexión?
    “Estamos en un período de debate dentro del movimiento estudiantil. Haciendo un balance de lo que fue el 2011, tratando de aprender de los errores que cometimos e identificando nuestros aciertos, porque ser auto-conscientes es, en el fondo, la única manera para poder avanzar. También estamos analizando las proyecciones políticas para este año; como movimiento estudiantil, esperamos presentar nuestras conclusiones de este proceso de reflexión. Pero además queremos invitar a otros actores sociales a ser parte de esta reflexión colectiva para poder articular en conjunto, porque entendemos que ya nuestra pelea no es solamente por la calidad de la educación de nuestro país sino que por el carácter de la democracia.”
-¿Cómo piensan efectuar una transformación estructural que garantice el fin de lucro en la educación?
    “Está en debate cuál va a ser la relación con la institucionalidad, porque nosotros nos hemos dado cuenta de que en Chile hay todo un engranaje institucional diseñado para excluir de la deliberación política a las grandes mayorías y que sea una pequeña elite la que decida y se manifieste a través de los empresarios o de las dos coaliciones de la clase política (Renovación Nacional y Unión Demócrata Independiente), que están muy reacias a cambiar el actual sistema. Por lo tanto lo que  nosotros tenemos que hacer es crear poder popular y fortalecer el tejido social chileno que quedó destruido durante la dictadura, el cual se mantuvo igual en los tiempos de la Concertación y ahora recién está empezando a florecer nuevamente. Por otro lado, debemos construir nuestras propias propuestas para presentárselas a la institucionalidad, porque no podemos ser tan ingenuos de pensar que el parlamento no existe. Está ahí y sigue tomando decisiones.”
-¿Por qué pensás que el movimiento aún no obtuvo resultados concretos?
    “Nosotros habíamos confiado en que la discusión presupuestaria en el parlamento iba a poder concretar algunas de las demandas que nosotros estamos planteando, pero la clase política estaba mucho más cerrada de lo que mostraba a través de la prensa, entonces eso implicó que al final del día termináramos en una discusión parlamentaria donde no teníamos nada que ganar.”
-La derecha pacta con los militares, la Concertación con la derecha y el Partido Comunista con la Concertación: ¿Qué límites reconoce Izquierda Autónoma (movimiento político/estudiantil que integra)?
    “En Izquierda Autónoma somos muy críticos de la política nacional que ha llevado a cabo el Partido Comunista respecto a sus pactos políticos con la Concertación, quien durante 20 años administró y profundizó las políticas neoliberales instaladas a sangre y fuego durante la última dictadura. Por lo tanto tenemos una legítima desconfianza cuando hoy nos dicen que están de nuestro lado, porque cuando tuvieron la oportunidad de cambiar las cosas no lo hicieron. Entonces tener una iniciativa de acercamiento hacia las cúpulas concertacionistas me parece que es un error. Creo que hay gente muy valiosa dentro de la Concertación y, de hecho, para construir una mayoría uno tiene que apostar a convocar a esa gente, pero eso no se logra con pactos por arriba sino que con construcción social desde abajo. Por lo tanto nosotros no estamos disponibles para transar estratégicamente con ellos.”
-¿Cómo piensan lograr esa construcción social?
    “Hay una diferencia sustantiva entre táctica y estrategia. En la táctica tenemos que ser más flexibles y capaces de poder conversar con diferentes actores, pero nuestra estrategia se debe dirigir hacia la constitución de nuevos actores que dejen en cuenta el malestar social que existe hoy en día en Chile.”
-¿Cuál es tu posición respecto a las tomas en los colegios y universidades que tuvieron lugar hasta el febrero pasado?
    “Yo no tengo una posición en abstracto respecto a las tomas. Creo que la formas de movilización deben ser funcionales a objetivos políticos; entonces, si evaluamos que una toma es la mejor manera para llevar adelante nuestras demandas, adelante con la toma, siempre que sea mayoritaria y no por una vanguardia de 15 personas que toman una facultad donde hay 200. Eso creo que es algo que no puede suceder. Pero creo que todas las tomas y paros del movimiento estudiantil, por lo menos en todo el primer período, fueron absolutamente mayoritarias.”
-¿Considerás que de alguna manera las tomas terminaron debilitando al movimiento?
    “Cuando las tomas se terminan fetichizando creo que debilitan al movimiento, porque entramos en conflictos internos y al final del día terminamos peleando entre los mismos compañeros con los que el día anterior estábamos marchando. Entonces la debilidad de la forma es cuando dejan de ser funcionales a nuestros objetivos políticos y cuando se pierde ese sentido de reflexión.
    Yo justifico los paros, las tomas y las marchas como formas de hacer visibles ciertas demandas que de otras maneras no serían escuchadas. Tuvimos que sacar 250 mil personas a las calles para que la clase política identificara que hay un problema.”
-Sin embargo, en varias oportunidades declaraste que no hay que centrar el debate en las formas de la movilización, ¿Sobre qué aspecto pensás que debería enfocarse la opinión pública?
    “El debate en general lo tenemos que dar sobre el fondo del asunto, que es qué tipo de educación queremos. Nosotros la entendemos como un derecho social y el Presidente (Sebastián Piñera) como un bien de consumo, entonces ahí hay un debate de fondo respecto de nuestras concepciones ideológicas, sobre cuál es la función que debe cumplir la educación. Nosotros la vemos como el espacio en donde está en disputa el modelo de desarrollo que tiene un país, y no solamente como formación de profesionales automatizados para terminar sirviendo al mercado. Esa es la discusión de fondo, y a partir de eso hay una serie de discusiones que salen de esta raíz.”
-En la mesa dirigencial conviven autónomos, comunistas y libertarios, ¿Cómo articulan la correlación de fuerzas?
    “Hasta el momento hemos tenido una muy buena relación, ha sido un muy buen equipo de trabajo. Camila Vallejo tiene un liderazgo ganado legítimamente y no tiene sentido andar serruchándoselo. Creo que la mesa está funcionando bien porque todos entendemos que los objetivos que tenemos por delante como movimiento estudiantil son mucho más importantes que las pequeñas diferencias que podamos tener.”
-En diciembre del 2011, Camila Vallejo había declarado que para Navidad te regalaría “un poco más de humildad”, ¿Cómo recibís sus dichos?
    “A partir de eso se trató de generar una idea de que en la FECh había una especie de 'guerra fría', cosa que no era así. Yo creo que Camila derepente pierde la visión sobre lo relevante que pueden ser sus palabras, entonces quizás no le toma el peso a lo que dice. Por ahí lo tira y no se da cuenta de que se va a armar un escándalo a partir de eso. Yo lo tomo como una crítica constructiva y es algo que he revisado. Creo que efectivamente es muy importante que los dirigentes universitarios seamos muy humildes, porque tenemos mucho que aprender. Si yo aparezco ante los medios y la opinión pública como una persona soberbia, vamos a perder apoyo, o sea que es algo que tengo que recoger.”
-¿Qué regalo le devolverías a ella?
    “Creo que a ella le regalaría unas buenas vacaciones, porque sin duda debe estar reventada con todo lo que pasó el año pasado. Con pasaje de vuelta, claro...”
-¿Cuál es tu opinión sobre la “ley Hinzpeter”, el proyecto sobre resguardo del orden público? (N.de R.: Ley que regula las protestas y establece graves sanciones para aquellos que causen percances durante las mismas)
    “Es una violación tremenda a la libertad de expresión, no solamente para los estudiantes sino que también para todo ciudadano. Se criminaliza todo tipo de protesta social mediante tecnicismos y un lenguaje jurídico sofisticado. Se busca esconder, en definitiva, una restricción a la libertad de expresión muy importante, por lo tanto nosotros estamos muy preocupados por esta ley y vamos a  efectuar nuestro rechazo frente al Palacio de los Tribunales.”
-¿Cuáles son los próximos pasos del movimiento estudiantil?
    “Nuestra prioridad va a ser ampliar el marco del movimiento estudiantil hacia otros sectores sociales y fortalecer la recomposición del tejido social chileno. Sabemos que es una tarea a largo plazo y que no se va a cumplir en nuestro mandato, pero creemos que tenemos que empezar a avanzar en esa dirección. Por otro lado, trabajaremos en la construcción de propuestas claras de cómo queremos que sea el sistema educativo en Chile, sino vamos a terminar inmersos en iniciativas que no nos representan.”
-¿Considerás que el sistema educativo en Argentina es un modelo a seguir?
    “Creo que hay ciertos elementos del sistema argentino que son destacables y que hay que mirar con atención y, por qué no, imitar, como la gratuidad en todos los niveles educativos. Yo creo que es positivo pero en ciertos matices, como el acceso irrestricto que tienen en las universidades estatales. Allá hay una preocupación real por fortalecer y financiar a las universidades estatales, pero entiendo que tienen tasas muy altas de deserción o mucho tiempo de permanencia. Esas son cosas que, a la hora de copiar un sistema, habría que mejorar. Pero sin duda allá la educación pública está en un mejor pie para avanzar que en Chile. Por lo menos la educación universitaria, porque entiendo que los de la educación primaria y secundaria tuvieron movilizaciones contra Mauricio Macri en su momento. No te digo que es perfecta ni que sea el paraíso, pero creo que va más por el camino correcto.”

martes, 4 de octubre de 2011

Chilenos en Argentina colocan en la mesa de discusión el conflicto educacional

Publicado en el diario chileno El Mostrador. Enlace: Historias detrás de la cordillera    

Pablo Cossio en los pasillos de Sociales. Foto:Matías De Rose.
     Estudiantes chilenos residentes en la Argentina ponen en la mesa de sus similares trasandinos el debate sobre la lucha por la educación pública y gratuita. A pesar de que ven en el plebiscito una salida al conflicto, no creen que en Chile sea factible de llevar a cabo, debido a que “no hay una construcción política desde abajo que nos beneficie. El tema de la asamblea constituyente, que en Chile se está consolidando, para mí es un acto fundamental de democracia, pero no el contexto de aplicarla”.
    En pleno centro de la ciudad porteña de Buenos Aires, el movimiento estudiantil “Chilenos exiliados por la educación” realiza sus asambleas en la Plaza Houssay, rodeados por la facultad de Ciencias Económicas, Medicina y Ciencias Sociales, tres cátedras públicas dependientes de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Como tantos otros extranjeros, Pablo Cossio (21) llegó a la Argentina en busca de un derecho fundamental que en su país no podía obtener, a menos que invirtiese un alto costo por ello: la educación.

-¿Cuál era tu situación cuando decidiste venir a estudiar a la Argentina?
     Yo llegué a la Argentina a principios de este año. En 2009 estaba en Chile estudiando Trabajo Social desde hacía un año con la Beca Valech por la exoneración política de mi abuelo, transferible hasta la tercera generación. Esa beca me financiaba unos 2.500 dólares anuales, entonces me facilitaba estudiar porque tenía que pagar muy poco, alrededor de 300 pesos argentinos mensuales (70 dólares). El problema es que a mitad de año la beca se me cayó porque el Gobierno tenía que confirmarla con la universidad, para pasarle el dinero. En esa confirmación, el Gobierno dice que faltan unos papeles y que la beca no la reconocen como Valech sino como Rettig, que también es de la comisión que estudia los casos de persecución y tortura en 1973, pero con otros beneficios. La Rettig es para el beneficiario directo, o sea mi abuelo, y no me la podían transferir a mí. Entonces perdí esa beca y solicité un crédito con aval del Estado. Ahí pude terminar el año pero endeudado con la universidad, porque el crédito no me financiaba todo lo que lo había hecho la beca, así es que en este momento estoy con una deuda de 2.500 dólares.

-¿Ya sabías que en Argentina podías estudiar gratis?
     Particularmente, no tenía idea que la educación argentina era gratuita. Es curioso lo que se vive en Chile, es como vivir en una burbuja. Piensas que el mundo es como te lo pintan allá y que tu vida tiene que estar capitalizada completamente; por eso es algo histórico que se esté debatiendo la universidad sin fines de lucro, era impensado en Chile y también lo creíamos así en otros países. Cuando una profesora me dijo que era pública y gratuita la universidad en Argentina fue una impresión tremenda. Es un proceso revolucionario mental que se esté hablando de educación gratuita en Chile, y empezar a cuestionarse cuán privatizada esta la vida allá. Finalmente trabajé todo el año y me vine en marzo de este año a estudiar Sociología a la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

-Venir a vivir a Argentina, ¿no supone un gasto similar al de una carrera universitaria en Chile?
     Acá estoy viviendo con aproximadamente 1.600 pesos argentinos mensuales (380 dólares); en Chile mi carrera me costaba 2.100 pesos argentinos por mes (500 dólares). Entonces para mí es más factible vivir acá, porque a esos dos mil pesos hay que considerarle el pasaje -el transporte en Chile es más caro que aquí-, las fotocopias, la alimentación, etcétera; entonces ya con eso gasto más de lo que invierto acá en vivir y estudiar a la vez.

-¿Cómo nació Chilenos exiliados por la educación?
     Se formó en junio por todos los compatriotas que querían sumarse a la iniciativa, y citamos a una asamblea en una convocatoria por Facebook. Como en Chile estaba empezando el movimiento estudiantil y había recién terminado el conflicto por Hidroaysén, donde también hubo movilizaciones en Buenos Aires, la asamblea empezó a hacer un trabajo político en las facultades e informar sobre lo que estaba pasando en Chile, en un trabajo en conjunto con organizaciones políticas de la universidad. Esa es la dinámica de la asamblea. Es abierta y vienen distintas organizaciones políticas universitarias, a pesar de que no es un trabajo partidario, que no tiene la orgánica jerárquica de un partido político, es una asamblea horizontal y con cargos rotativos.

-¿Cómo fueron coordinando el trabajo entre el movimiento y las distintas agrupaciones sociopolíticas y universitarias?
     Por la orgánica que tienen los partidos políticos acá, fue muy complejo el trabajo en conjunto por nuestra forma de organización horizontal. En nuestras marchas y movilizaciones, la Federación de Universitarios de Buenos Aires (FUBA) salía a la calle a apoyarnos, aunque de a poco fue desapareciendo porque nosotros le dimos un contexto más político a nuestra organización y teníamos un concepto más crítico hacia la FUBA y su organización dentro de la UBA. Entonces se empezaron a distanciar porque veían que también teníamos una crítica hacia el modelo educativo argentino. Nosotros somos estudiantes de la UBA y nuestra tarea es contribuir a mejorar esta universidad. También en agradecimiento al pueblo argentino, que es quien la paga con sus impuestos. Entonces las organizaciones políticas que no han comprendido eso se fueron alejando de a poco de la asamblea. La propuesta horizontal, sobre todo en las universidades, cuesta mucho instalarla. Somos uno de los pocos movimientos políticos que están poniendo en boca el tema de la organización asamblearia, y ha tenido mucha adhesión por lo mismo. De todas maneras, estamos haciendo trabajos de formación y actividades en los colegios secundarios desde hace tres meses. Fuimos a dar charlas, a explicarles a los alumnos que ellos son el motor de la defensa de la educación pública y de los cambios absolutos. Es importante que sepan del contexto político de su país. Les dijimos que no le tengan miedo a hacer política, que la política tenebrosa es la de arriba y la buena es la que hacemos desde abajo. La idea es tener perdurabilidad en el tiempo, independientemente de lo que pase en Chile.

-¿Qué resultados obtuvieron en estos cuatro meses de movilización?
     Se hizo un trabajo importante, no sólo logramos la solidaridad de los estudiantes argentinos y la visibilidad del conflicto chileno aquí, sino que logramos poner sobre la mesa respecto al debate sobre cómo la privatización de la educación y de la vida influye en nuestro colectivo y en nuestra vida individual. Ese es el punto de vista que colocamos con los compañeros argentinos, con el tema de defender la educación pública, mejorarla y hacerla al servicio de los trabajadores y del pueblo, porque a pesar de que es gratuita, aquí no estudian ni hijos de obreros ni las personas que viven en las villas-miseria (poblaciones precarias). El mensaje que nosotros les damos a los compañeros de Argentina es que hay que luchar y que nos solidarizamos con su lucha. También les decimos a los estudiantes chilenos que más allá de lograr educación gratuita hay que lograr una transformación social, porque ni la educación ni la salud gratuitas son sinónimos de mayor igualdad social. Al contrario, nos dice que tenemos que ir hacia esa transformación.

-¿Desde acá ven una solución al conflicto? ¿Es viable un plebiscito?
     Dentro de la asamblea justamente tenemos una comisión que está tocando temas como el plebiscito. Vamos a analizar el tema de la asamblea constituyente, que tiene mucho que ver con eso. Nosotros vemos al referéndum como un canalizador de la gente en las calles, un filtro que se hace de esa lucha. Pero en este momento en Chile, para nosotros, no es factible. No hay una construcción política desde abajo que nos beneficie. El tema de la asamblea constituyente, que en Chile se está consolidando, para mí es un acto fundamental de democracia, pero no el contexto de aplicarla.

                                                                 Modelo para armar
     El sistema educativo argentino está integrado por servicios de gestión estatal, privada, cooperativa y social, y su estructura comprende cuatro niveles: Educación Inicial, Primaria, Secundaria y Superior, con sus ocho modalidades. El Estado Nacional fija la política educativa y controla su cumplimiento. Además debe garantizar el ejercicio del derecho constitucional de enseñar y aprender, y el acceso de todos los ciudadanos, hombres y mujeres, a la información y al conocimiento como instrumentos centrales de participación en un proceso más igualitario.
     El financiamiento del sistema educativo argentino contempla el presupuesto consolidado del Estado nacional, las provincias que lo componen y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). El presupuesto otorgado no será inferior al 6 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI), según el artículo 9 de la Ley de Financiamiento y convenios bilaterales del Ministerio de Educación de la Nación Argentina.
     La Ley de Educación Nacional (LEN), sancionada a fines del año 2006, establece que la educación y el conocimiento son un bien público y un derecho personal y social garantizado por el Estado, el cual se obliga a no suscribir tratados bilaterales o multilaterales de libre comercio que impliquen concebir la educación como un servicio lucrativo o alienten cualquier forma de mercantilización de la educación pública.

Datos en cifras:
• 24 mil estudiantes extranjeros forman parte actualmente del Sistema Universitario Argentino.
• Un 22 por ciento de los estudiantes de posgrado son extranjeros.
• Un informe del Centro de Estudios en Políticas Públicas (CEPP), basado en datos de la UNESCO, revela que la matrícula total de Educación Superior en la región Mercosur pasó de 12.197.300 alumnos en 2001 a 18.595.322 en 2008; es decir, un 52.4 por ciento más, mientras que en Argentina el aumento fue del 33 por ciento en ese mismo período.

Fuentes: Ministerio de Educación de la Nación Argentina y Departamento de Información Universitaria (DIU).

Por Matías De Rose.